Anexo sobre renta: Marx textual

En este anexo al artículo sobre renta, expongo con alguna extensión los argumentos textuales del mismo Marx.

Primero veamos cómo se titula el capítulo 37: “CONVERSIÓN DE LA SUPERGANANCIA EN RENTA DEL SUELO” (p484) A partir de esto deberíamos saber dónde se ubica el problema.

Luego, en el sentido de ubicar el carácter sistémico del problema:
“Por si solo, el poder jurídico que permite a estas personas usar y abusar de ciertas porciones del planeta no resuelve nada. El empleo de este poder depende totalmente de condiciones económicas independientes de su voluntad.” (p384)

Y en el mismo sentido debate Marx contra los teóricos que ven sólo la excepcionalidad del fenómeno de la renta:

“Esto es lo que caracteriza su posición, y no el hecho de que el valor de los productos agrícolas, y por tanto, el de la tierra aumente constantemente a medida que se extiende el mercado para estos productos, a medida que crece la demanda y, con ella el mundo de las mercancías que se enfrentan con los productos de la tierra, o, dicho en otras palabras, la masa de los productores de mercancías y de la producción de mercancías no agrícolas. Pero como esto ocurre sin intervención suya, parece como si fuese algo especifico de él el que la masa de valor, la masa de plusvalía y la transformación de una parte de esta plusvalía en renta del suelo dependa del desarrollo de la producción de mercancías en general. Así se explica que Dove, por ejemplo, pretenda derivar de aquí la categoría de la renta. Según él, la renta del suelo no depende de la masa del producto agrícola, sino de su valor, el cual, a su vez, depende de la masa y de la productividad de la población no agrícola. Pero lo mismo puede decirse de cualquier otro producto, que sólo se desarrolla como mercancía a la par que la masa, de un lado, y de otro a la par que la variedad de toda otra serie de mercancías que constituyen sus equivalentes” (p394)

La particularidad dentro de la generalidad:

“Lo característico de la renta del suelo es que bajo las condiciones en que los productos agrícolas se desarrollan como valores (como mercancías) y bajo las condiciones de la realización de sus valores, se desarrolla también la capacidad de la propiedad territorial para apropiarse una parte cada vez mayor de estos valores creados sin intervención suya, convirtiéndose así en renta del suelo una parte cada vez mayor de la plusvalía.” (p395)

En el mismo sentido:

“…partiremos, por consiguiente, del supuesto de que los productos agrícolas o mineros se venden, como todas las demás mercancías, por sus precios de producción. Es decir, de que sus precios de venta son iguales a sus elementos de costo (al valor del capital constante y variable consumido para producirlos) más una ganancia, determinada por la cuota general de ganancia, calculando ésta a base del capital total empleado, el consumido y el no consumido. Partimos, pues, de la hipótesis de que los precios medios de venta de estos productos son iguales a sus precios de producción.
Cabe, entonces, preguntarse cómo, partiendo de este supuesto, puede desarrollarse una renta del suelo, o, lo que es lo mismo, cómo puede convertirse en renta del suelo una parte de la ganancia y, por tanto, ir a parar a las manos del terrateniente una parte del precio de la mercancía.
Supongamos, para señalar el carácter general de esta forma de la renta del suelo, que las fábricas del país de que se trate se hallan movidas en su inmensa mayoría por máquinas de vapor y una minoría determinada de ellas por saltos naturales de agua. Sentemos el supuesto de que el precio de producción en las ramas industriales de la primera clase sea 115 para una masa de mercancías que absorben un capital de 100.
El 15 % de ganancia no se calcula solamente sobre el capital consumido de 100, sino sobre el capital total invertido en la producción de este valor–mercancías. Este precio de producción no se determina, como hemos dicho más arriba, por el precio de costo individual de cada industrial que produce por separado, sino por el precio de costo medio de la mercancía bajo las condiciones medías del capital en la rama de producción en su conjunto. Trátase, en realidad, del precio de producción del mercado, del precio medio comercial, independientemente de sus fluctuaciones. La naturaleza del valor de las mercancías se revela, en efecto, bajo la forma del precio comercial y, más aún, bajo la forma del precio comercial regulador o precio comercial de producción; en el hecho de que se determina, no por el tiempo de trabajo individualmente necesario para la producción de una determinada cantidad de mercancías o de una mercancía concreta, para un determinado productor individual, sino por el tiempo de trabajo socialmente necesario, es decir, por el tiempo de trabajo necesario para crear, bajo el promedio dado de las condiciones sociales de producción, el total socialmente necesario de las distintas clases de mercancías que figuran en el mercado.
(…) Aquí, se revelan inmediatamente dos cosas:

Primera: La ganancia extraordinaria de los productores que emplean los saltos de agua como fuerza motriz se halla en el mismo plano de toda la ganancia extraordinaria (categoría analizada ya por nosotros al exponer los precios de producción) que no es resultado fortuito de transacciones en el proceso de circulación, de fluctuaciones fortuitas de los precios comerciales. Esta ganancia extraordinaria equivale también, por tanto, a la diferencia entre el precio de producción individual de estos productores favorecidos y el precio general de producción de la sociedad…” (p398)

Clave del fenómeno, la ganancia extraordinaria:

“En primer lugar, a una fuerza natural, a la fuerza motriz del salto de agua, fuerza creada por la naturaleza y que no es, como el carbón que convierte el agua en vapor, producto a su vez del trabajo, producto que tiene, por tanto, un valor y que debe ser pagado con un equivalente. Es un agente natural de la producción en cuya creación no entra trabajo alguno.
Pero no es esto todo. El fabricante que emplea máquinas de vapor aplica también fuerzas naturales que no le cuestan nada, pero que hacen el trabajo más productivo y que, en la medida en que abaratan con ello la producción de los medios de subsistencia necesarios para los obreros, aumentan la plusvalía y, por tanto, la ganancia; fuerzas que, por consiguiente, son monopolizadas por el capital exactamente lo mismo que las fuerzas sociales naturales del trabajo que se derivan de la cooperación, de la división del trabajo, etc. El fabricante paga el carbón, pero no la propiedad que tiene el agua de desintegrarse para convertirse en vapor, la elasticidad del vapor, etc. Esta monopolización de las fuerzas naturales, es decir, de la potenciación de la fuerza de trabajo lograda por ellas, es común a todo capital que opera con máquinas de vapor. Puede aumentar la parte del producto del trabajo que representa plusvalía en comparación con la parte que se convierte en salario. En la medida en que lo hace, eleva la cuota general de ganancia, pero no crea una ganancia extraordinaria, la cual consiste precisamente en el excedente de la ganancia individual sobre la ganancia media. Por consiguiente, el hecho de que el empleo de una fuerza natural, la fuerza hidráulica, cree aquí una ganancia extraordinaria no puede responder, por tanto, exclusivamente a la circunstancia de que la capacidad productiva acrecentada del trabajo obedezca en este caso al empleo de una fuerza natural. Tienen que intervenir necesariamente otras circunstancias modificativas.” (p399)

“La competencia entre los capitales tiende, por el contrarío, a ir borrando cada vez más estas diferencias; la determinación del valor por el tiempo de trabajo socialmente necesario se impone en el abaratamiento de las mercancías y en la obligación de producirías en condiciones igualmente favorables. Pero no ocurre lo mismo con la ganancia extraordinaria del fabricante que emplea como fuerza motriz la fuerza hidráulica. La mayor capacidad productiva del trabajo empleado por él no nace ni del capital ni del trabajo mismos ni del simple empleo de una fuerza natural distinta del capital y del trabajo, aunque incorporada al primero. Nace de la mayor capacidad natural productiva del trabajo, unida al empleo de una fuerza natural, pero no de una fuerza natural que se halle a disposición de todos los capitales invertidos en la misma rama de producción, como ocurre, por ejemplo, con la elasticidad del vapor y cuyo empleo no es, por tanto, algo que va lógicamente unido a la inversión de capital en esta rama determinada. Trátase, por el contrarío, de una fuerza natural monopolizable que, como los saltos de agua, sólo se halle a disposición de quienes pueden disponer de determinadas porciones del planeta y de sus pertenencias.

(…) Por consiguiente, la ganancia extraordinaria obtenida por el empleo de un salto de agua no nace del capital, sino de la utilización por éste de una fuerza natural monopolizable y monopolizada. En estas condiciones, la ganancia extraordinaria se convierte en una renta del suelo, es decir, corresponde al propietario del salto de agua.” (p400)

“Primero: Es evidente que esta renta constituye siempre una renta diferencial, pues no entra como factor determinante en el precio general de la mercancía sino que lo presupone.

(…)

Tercero: La fuerza natural no es la fuente de la ganancia extraordinaria, sino simplemente la base natural de ella, por ser la base natural de una productividad excepcionalmente alta del trabajo. Del mismo modo que el valor de uso es siempre exponente del valor de cambio, pero no su causa. El mismo valor de uso, si pudiese crearse sin necesidad de trabajo, carecería de todo valor de cambio, aunque seguiría prestando siempre la misma utilidad natural como valor de uso. Pero, por otra parte, ninguna cosa tiene un valor de cambio sin ser un valor de uso, sin ser, por tanto, un exponente natural del trabajo. Si los diversos valores no se nivelasen para formar precios de producción y los diversos precios individuales de producción para formar un precio de producción general, regulador del mercado, el simple aumento de la capacidad productiva del trabajo mediante el empleo de saltos de agua sólo serviría para rebajar el precio de las mercancías producidas por esta fuerza motriz, sin elevar la parte de ganancia que en ellas se contiene, exactamente lo mismo que, por otra parte, esta productividad acrecentada del trabajo no se convertiría nunca en plusvalía sí el capital no se apropiase la capacidad productiva, natural y social, del trabajo empleado por él, como si fuese un atributo suyo.

Cuarto: La propiedad del terrateniente sobre el salto de agua no tiene de por sí nada que ver con la creación de la parte de la plusvalía (ganancia), y por tanto del precio de la mercancía en general, que se produce con ayuda de la fuerza hidráulica. Esta ganancia extraordinaria existiría aunque no existiese la propiedad privada sobre el suelo, aunque, por ejemplo, los terrenos en que se halla enclavado el salto de agua fuesen utilizados por el fabricante como terrenos sin dueño. Por consiguiente, la propiedad territorial no crea la parte de valor que se convierte en ganancia extraordinaria, sino que se limita a permitir que el terrateniente, propietario del salto de agua, haga pasar esta ganancia extraordinaria del bolsillo del terrateniente al suyo propio. No es la causa de que esta ganancia extraordinaria se produzca, sino de que adopte la forma de la renta del suelo y, por tanto, de que esta parte de la ganancia o del precio de la mercancía sea apropiado por el terrateniente, propietario del salto de agua.” (p 400)

Como veíamos en el artículo original, la parte marcada arriba en negrita explica que el fenómeno de la ganancia extraordinaria devenida en renta, existe debido a la naturaleza propia de los mecanismos capitalistas de formación de precios, por lo tanto lo fundamental de su existencia es debida a la totalidad del sistema, más que a su particularidad. Ninguna mercancía puede escapar a los mecanismos de formación de precios de este sistema, que hacen posible la existencia de la ganancia extraordinaria en todas las ramas. Sólo en ese sentido la cita que sigue puede tener un significado coherente, sólo puede interpretarse al “falso valor social” como una expresión que remite a que la diferencia entre el esfuerzo social y el “valor comercial” no existiría sin aquellos mecanismos y por lo tanto fuera de este sistema. Por el contrario, la interpretación  del “falso valor social” como algo exclusivo del agro es inentendible desde la línea explicativa de El Capital.

“Es la determinación por el valor comercial, tal como se impone a base del régimen capitalista de producción por medio de la competencia, que crea un falso valor social. Esto es obra de la ley del valor comercial, al que están sometidos los productos agrícolas. La determinación del valor comercial de los productos, entre los que figuran también, por tanto, los productos agrícolas, es un acto social, aunque se opere socialmente de un modo inconsciente y no intencional, acto que se basa necesariamente en el valor de cambio del producto, no en la tierra y en la diferencia de fertilidad de ésta. Si nos imaginamos la sociedad despojada de su forma capitalista y organizada como una asociación consciente y sujeta a un plan, los 10 quarters de trigo representarán una cantidad de tiempo de trabajo independiente igual a la que se contiene en los 240 chelines. Esta sociedad no compraría, por tanto, ese producto agrícola por dos y media veces más de trabajo real del que en él se encierra; con ello desaparecería, pues, la base sobre la que se sustenta una clase de terratenientes. Seria exactamente lo mismo que si el producto se abaratase en la misma cuantía por la importación de grano extranjero. Por consiguiente, todo lo que tiene de exacto la afirmación de que –manteniendo el régimen actual de producción, pero suponiendo que la renta diferencial se asignase al Estado– los precios de los productos agrícolas seguirían siendo los mismos, en igualdad de circunstancias, lo tiene de falso la tesis de que el valor de los productos no variaría si se sustituyese la sociedad capitalista por un régimen de asociación. La identidad del precio comercial tratándose de mercancías de la misma clase es el modo como se impone el carácter social del valor a base del régimen capitalista de producción y, en general, de la producción basada en el cambio de mercancías entre individuos. Lo que la sociedad, considerada como consumidor, paga de más por los productos agrícolas, lo que representa una diferencia de menos en la realización de su tiempo de trabajo en productos de la tierra, representa ahora una diferencia de más para una parte de la sociedad: los terratenientes.” (p. 408)

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Acerca de Ezequiel

Marxista.
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7 respuestas a Anexo sobre renta: Marx textual

  1. Lo primero para no dejarse engañar por Karl Marx es comprender que la razón por la que se construye una Teoría Económica es para explicar por qué las concretas se venden al precio concreto al que se venden. Esto incluye, evidentemente, responder también a la pregunta de por qué el salario se paga al precio que se paga. Si no respondes estas preguntas no tienes “teoría Económica” y todo las demás tonterías que digas son solo eso, tonterías.

    La Ley del valor en la que Kerl Marx basa su teoría responde, precisamente, a estas preguntas:

    ..”la relación de valores de cambio de los productos generados por el trabajo humano en el comercio, por lo general expresada por el precio en dinero, son proporcionales a las cantidades de trabajo humano medido en el tiempo empleado directa o indirectamente para fabricarlos o producirlos, lo que Marx también llamó el tiempo de trabajo socialmente necesario para la correspondiente fabricación o producción.”…

    Es decir, que los “valores” son proporcionales a los “precios monetarios” a los que se compran o se ven las mercancías. La LEY DEL VALOR es la base y el sustento de toda la teoría de Karl Marx.

    Lo que no puede hacer Marx, ni nadie, es decir enunciar la LEY DEL VALOR como la base de la teoría para, a continuación, dedicar tres grandes tomos a explicarnos por qué la LEY DEL VALOR no se cumple nunca. Eso ocurre en particular cuando explica la renta de la tierra.

    Es evidente que la tierra que se cultiva tiene diferentes grados de fertilidad. La “fertilidad” de la tierra es una manera de decir que el mismo “trabajo social” produce mas en la tierra fértil que en la tierra menos fértil. Y ese es el problema:

    “Si los productos de la tierra fértil tienen el mismo precio que los que se producen el la tierra menos fértil entonces lo que produce la tierra no se está pagando según el trabajo social empleado en producirlos.”

    No hay otra. Da igual cuántas explicaciones y tonterías diga Karl Marx, la LEY DEL VALOR no se cumple y tu teoría deja de explicar los precios. Desde luego, te puedes buscar otra explicación, y hablar de “bienes monopolizados” o “beneficios extraordinarios” y patrañas semejantes pero la LEY DEL VALOR no se cumple.

    El problema es que la explotación a la que los capitalistas someten a los trabajadores se basa en que todo lo producido es producto del trabajo. Si falla la LEY DEL VALOR la prueba de la explotación capitalista hay que buscarla en otro lado. Ese es el problema… que Karl Marx se queda sin nada.

    • Ezequiel dijo:

      Primero: una teoría económica no puede tener como objetivo principal “explicar los precios”, o habría que renunciar a explicar las economías sin precios.
      Segundo: la correlación entre tiempo de trabajo y precio ha sido verificada por economistas como Shaikh, si no puede refutar eso, no vale la pena que se gaste con maniobras.
      Tercero: ya he escrito sobre la teoría de la renta, si no puede refutar los argumentos, tampoco importa su disconformidad respecto a objetivos de la teoría que usted se inventa.

      • Ezequiel dijo:

        Agrego que cualquier cosa que a usted se le pueda ocurrir, ya lo ha dicho algún otro par suyo en los comentarios, así que no vale la pena que pierda mucho tiempo.

  2. German dijo:

    Yo lo que no entiendo es como pueden decir que están siguiendo a Marx cuando no son capaces de entender el TTSN. De hecho, no creo que entiendan la diferencia entre Marx y Ricardo tampoco

    Los desvarios de rojaspedro ya no sorprenden, el progresismo bienpensante le arruinó la masa encefalica

  3. Noxelor dijo:

    Una pregunta, en el caso de que un niño rico adopte u Desde el marxismo, como tengo entendido, se explica el precio de un terreno es la cantidad de dinero que colocado a la tasa de interés, produce un interés igual a la renta de este mismo terreno. Mi pregunta ahora es: ¿Cómo se explica el precio de una tierra que no está enfocada a la producción? Un ejemplo sería un terreno que se compra una persona simplemente porque quiere acampar allí, hacer senderismo…

  4. Ezequiel dijo:

    Hola, la explicación es la misma. Si yo quiero comprar un terreno, no pago según la renta que yo espero que ese terreno pueda rendir, ni necesariamente pago tampoco por la que rinde de hecho (supongamos que el dueño es muy generoso con los alquileres o el arriendo), sino por el precio que rige en el mercado para ese tipo de tierra en ese lugar en particular (precio determinado por el nivel de renta). Siempre la explicación es general y realista, es decir que se condice con cómo funciona el mercado realmente. Si yo heredo una tierra y no la uso ni arriendo, no produce renta, pero vale exactamente lo mismo que la tierra igual que rodea a mi parcela, porque es capaz de producir renta en la misma medida. Que yo decida no aprovechar su capacidad de generar renta, no anula su cotización. Por eso hay tanta presión inmobiliaria para habilitar las zonas verdes que no generan renta, son minas de oro que de abrirse al mercado, tendrían alto valor, según lo estratégico del lugar en que estén. Por eso la ciudad de Buenos Aires es cada vez más horrible

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