Respuesta sobre TLV 1: Discusión sobre método

Lakatos, epistemólogo.

 

En días recientes ha aparecido un artículo que se propone explicar porqué “el marxismo no es científico”. Este esfuerzo intelectual se inscribe en el marco de una discusión comenzada hace varios años en el blog de este sujeto, a propósito de un tema relacionado. A pesar del largo tiempo de gestación, los argumentos no han ganado en profundidad, y básicamente se repiten los mismos clichés de entonces, slóganes y frases sueltas dignas de un viejo conocido nuestro, Rallo el austríaco, Huerta de Soto su maestro, y tantos otros cerebros de la internet que defienden la teoría subjetiva del valor. Pues bien, hoy examinaremos la producción de uno de los parientes de esa gente.
Tal artículo consiste básicamente en exponer qué es el método científico, y en demostrar luego porqué el marxismo no se atiene al mismo. Por lo tanto, lo que cumple hacer primero, es ver si el autor comprende qué es el método científico. A pesar de lo árido del tema, no faltarán motivos de risa.


Para empezar, dice como primera definición:

“El método o proceso científico designa al conjunto de prácticas utilizadas y ratificadas por la comunidad científica como válidas a la hora de proceder con el fin de exponer y confirmar sus teorías.”

O sea que el método científico estaría limitado a “proceder con el fin de exponer y confirmar”. Entonces lo que sucede antes de la exposición y confirmación parece quedar en el universo de lo incognoscible o irrelevante. ¿Qué pasa con el proceso de observación crítica, detección de problemas, formulación de hipótesis y deducción de hipótesis subordinadas y consecuencias observacionales? No sabemos, parece que el método científico no se ocupa de todos esos detalles. Esos detalles de los que podrán ocuparse los epistemólogos, pero no el método científico en la versión de nuestro experto.

Pero sigue, con una segunda definición:
“El método científico, si bien está sujeto a variaciones fruto de las particularidades de cada área de estudio sigue, en líneas generales, estos pasos para comprobar o demostrar una teoría o hipótesis:
1. Observación: observar es aplicar atentamente los sentidos a un objeto o a un fenómeno, para estudiarlos tal como se presentan en realidad, puede ser ocasional o causalmente.
2. Inducción: la acción y efecto de extraer, a partir de determinadas observaciones o experiencias particulares, el principio particular de cada una de ellas.
3. Hipótesis: planteamiento mediante la observación siguiendo las normas establecidas por el método científico.
4. Probar la hipótesis mediante experimentación.
5. Demostración o refutación (antítesis) de la hipótesis.
6. Tesis o teoría científica (conclusiones).”

Como vemos, ahora el método científico… ¡se amplió! Ahora incluye algo más que la exposición y contrastación: trata de partir del lugar inicial de la empresa científica. Naturalmente, no ve la contradicción entre su definición primera (y el primer párrafo de la segunda), por un lado, y la lista de pasos que ahora se le ocurre que es el método científico, por el otro. Eso pasa cuando no se sabe de lo que se está hablando, se dicen vaguedades, y cada intento por dar precisiones desemboca en incoherencias. Como sucede con las hilarantes definiciones de cada uno de los pasos… y el orden mismo de ellos.
Ahora los examinaremos de cerca e intentaremos corregir tanto su contenido como su interrelación, de modo de rescatar al método científico de una exposición inepta.


El problema de la inducción

En el artículo se empieza diciendo que la observación es básicamente observar algo para “estudiarlo” y luego extraer mediante la inducción, el “principio particular” de ese algo. Esta idea de que la ciencia empieza con la observación de fenómenos empíricos cuya repetición da lugar a generalizaciones inductivas del tipo: “Pedro es mortal, Juan es mortal, Pedro y Juan son hombres, ergo todos los hombres son mortales”, pertenece a la infancia del pensamiento epistemológico: eran los positivistas quienes afirmaban que así procedía y debía proceder el método científico. Pero desde Popper (ver “La lógica de la investigación científica”) esto ya no se acepta. No sólo quedó demostrado que la inducción no tiene validez lógica por no tener el carácter tautológico de la deducción, sino que de hecho los científicos no proceden así para elaborar una teoría (ver, por ejemplo, a Lakatos: “La metodología de los Programas de investigación científica”). Hace ya un siglo de esta “novedad” epistemológica, así que sería hora de que algunos se vayan enterando.
Pero como no se trata de apelar a la autoridad de la epistemología sino a sus argumentos, a continuación presento una cita clásica que critica el rol que los positivistas le dan a la inducción:

 

<<La idea de que, en la investigación científica, la inferencia inductiva que parte de datos recogidos con anterioridad conduce a principios generales apropiados, aparece en la siguiente descripción idealizada del proceder de un científico:
Si intentamos imaginar cómo utilizaría el método científico… una mente de poder y alcance sobrehumanos, pero normal en lo que se refiere a los procesos lógicos de su pensamiento, el proceso sería el siguiente: en primer lugar, se observarían y registrarían todos los hechos, sin seleccionarlos ni hacer conjeturas a priori acerca de su relevancia. En segundo lugar, se analizarían, compararían y clasificarían esos hechos observados y registrados, sin más hipótesis ni postulados que los que necesariamente supone la lógica del pensamiento. En tercer lugar, a partir de este análisis de los hechos se harían generalizaciones inductivas referentes a las relaciones, clasificatorias o causales, entre ellos. En cuarto lugar, las investigaciones subsiguientes serían deductivas tanto como inductivas, haciéndose inferencias a partir de generalizaciones previamente establecidas”5.

Este texto distingue cuatro estadios en una investigación científica ideal: (1) observación y registro de todos los hechos; (2) análisis y clasificación de éstos; (3) derivación inductiva de generalizaciones a partir de ellos, y (4) contrastación ulterior de las generalizaciones. Se hace constar explícitamente que en los dos primeros estadios no hay hipótesis ni conjeturas acerca de cuáles puedan ser las conexiones entre los hechos observados; esta restricción parece obedecer a la idea de que esas ideas preconcebidas resultarían tendenciosas y comprometerían la objetividad científica de la investigación.
Pero la concepción formulada en el texto que acabamos de citar –y a la que denominará la concepción inductivista estrecha de la investigación científica- es insostenible por varias razones (…)
En primer lugar, una investigación científica, tal como ahí nos la presentan, es impracticable. Ni siquiera podemos dar el primer paso, porque para poder reunir todos los hechos tendríamos que esperar, por así decirlo, al fin del mundo; y tampoco podemos reunir todos los hechos dados hasta ahora, puesto que éstos son infinitos tanto en número como en variedad (…).
Pero cabe la posibilidad de que lo que se nos exija en esa primera fase de la investigación científica sea reunir todos los hechos relevantes. Pero ¿relevantes con respecto a qué? Aunque el autor no hace mención de este punto, supongamos que la investigación se refiere a un problema específico. ¿Es que no empezaríamos, en ese caso, haciendo acopio de todos los hechos –o, mejor, de todos los datos disponibles- que sean relevantes para ese problema? Esta noción no está todavía clara. Semmelweis intentaba resolver un problema específico, y, sin embargo, en diferentes etapas de su indagación, reunió datos completamente heterogéneos. Y con razón: porque el tipo concreto de datos que haya que reunir no está determinado por el problema que se está estudiando, sino por el intento de repuesta que el investigador trata de darle en forma de conjetura o hipótesis (…)
Un dato que hayamos encontrado es relevante con respecto a H si el que se dé o no se dé se puede inferir de H (…).
Igual crítica podría hacérsele al segundo estadio que Wolfe distingue en el pasaje citado. Un conjunto de <<hechos>> empíricos se puede analizar y clasificar de muy diversos modos, la mayoría de los cuales no serían de ninguna utilidad para una determinada investigación (…)
Nuestras reflexiones críticas sobre los dos primeros estadios de la investigación –tal como se nos presentan en el texto citado- descartan la idea de que las hipótesis aparecen sólo en el tercer estadio, por medio de una inferencia inductiva que parte de datos recogidos con anterioridad (…)
Las reglas de inducción, tal como se conciben en el texto citado, tendrían, por tanto, que proporcionar un procedimiento mecánico para construir, sobre la base de los datos con que se cuenta, una hipótesis o teoría expresada en términos de algunos conceptos completamente nuevos, que hasta ahora nunca se habían utilizado en la descripción de los datos mismos. Podemos estar seguros de que ninguna regla mecánica conseguirá esto. ¿Cómo podría haber, por ejemplo, una regla general que, aplicada a los datos de que disponía Galileo relativos a los límites de efectividad de las bombas de succión, produjera, mecánicamente, una hipótesis basada en el concepto de un mar de aire? (…)
Las hipótesis y teorías científicas no se derivan de los hechos observados, sino que se inventan para dar cuenta de ellos. Son conjeturas relativas a las conexiones que se pueden establecer entre los fenómenos que se están estudiando, a las uniformidades y regularidades que subyacen a éstos. (…) El esfuerzo inventivo requerido por la investigación científica saldrá beneficiado si se está completamente familiarizado con los conocimientos propios de ese campo (…).
Sin embargo, la objetividad científica queda salvaguardada por el principio de que, en la ciencia, si bien las hipótesis y teorías pueden ser libremente inventadas y propuestas, sólo pueden ser aceptadas e incorporadas al corpus del conocimiento científico si resisten la revisión crítica, que comprende, en particular, la comprobación, mediante cuidadosa observación y experimentación, de las apropiadas implicaciones contrastadotas.>>
(“Filosofía de la Ciencia Natural”, Carl G. Hempel, cap. 2)

Una vez aclarado el origen de las hipótesis, se puede pasar al momento de la contrastación. En la versión positivista, esto sería muy simple: se trataría de seguir acumulando casos que repitan las observaciones iniciales. A los hombres mortales Juan y Pedro les sumamos Manuel y José, y seguimos buscando casos equivalentes, y a eso le quieren llamar ciencia. No es más que la continuación del proceso inductivo, sin explicaciones mediante, sin avance de la comprensión.
Pero en la práctica científica real, las hipótesis son intentos de responder un problema de investigación, y por lo tanto son más complejas que una inferencia inductiva. Para contrastarlas, se necesita de la elaboración de “consecuencias observacionales” (ver Klimovsky, “Las desventuras del conocimiento científico”, cap. 8), que son hipótesis subsidiarias deducidas de la principal, que hacen predicciones empíricas que pueden ser contrastadas mediante la experimentación o la observación o recogida de datos. Si las contrastaciones son consistentes con las predicciones, el sistema hipotético se mantiene vigente, si no son consistentes, el sistema se modifica y eventualmente se abandona, especialmente si existe un sistema rival con mayor poder explicativo y predictivo.

Si quedó clara la diferencia entre el inductivismo positivista y el método científico, entonces la continuación del texto nos va a dar un motivo de risa adicional:

Resumiendo, el método científico intenta minimizar la influencia de los sesgos, parcialidades y prejuicios en el experimentador a la hora de comprobar una hipótesis o teoría. Los pasos más básicos del método científico quedarían pues, así:
1. Observación y descripción de un fenómeno o grupo de fenómenos.
2. Formulación de una hipótesis para explicar los fenómenos.
3. Uso de la hipótesis para predecir la existencia de otros fenómenos o para predecir cuantitativamente el resultado de nuevas observaciones.
4. Realización de pruebas experimentales de las predicciones por parte de varios experimentadores independientes que realicen dichos experimentos de manera correcta.
Si los experimentos confirman la hipótesis, ésta se puede llegar a considerar como una teoría o ley de la naturaleza. Si los experimentos no la confirman, debe ser rechazada o modificada. Como podéis observar, la clave en la eficiencia del método científico reside en su capacidad o poder predictivo de la teoría o hipótesis, según se compruebe en los experimentos.”

¡Resulta que el método inductivista puede ser resumido en una tercera definición de modo tal que parezca ser su exacto opuesto en la epistemología, que extrañamente incluya ahora a la elaboración de hipótesis explicativas y no mencione a las inferencias inductivas!
Si bien esta última lista de pasos se acerca más a lo que hemos tratado de explicar arriba, sin embargo mantiene cierta ambigüedad al principio, que seguramente se debe a la fe inductivista que habla de “observación y descripción de fenómenos” sin mencionar el pequeño detalle del PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN.

La única definición aceptable de las varias que se proponen en el “artículo” resulta ser un gráfico copiado y pegado, que no dice una palabra sobre inferencias inductivas, y que en cambio parte de una pregunta y de las hipótesis que intentan responderla.

En suma, toda esta introducción sobre método científico a que nos somete el bloguero subjetivista, no es más que una sarta de incoherencias, cuya amalgama sólo puede ser fruto de la extendida práctica de “copiar y pegar” que es la norma por estos foros.
Si uno quiere entender y explicar qué es el método científico, en lugar de estudiar a Popper, a Kuhn, Feyerabend, Lakatos, Bunge, Klimovsky, Hempel, o aunque sea al fulano que enseñe epistemología en la universidad más cercana, lo que rige para esta clase de expertos, es buscar una definición en internet, copiarla y pegarla, buscar otra, copiarla y pegarla, buscar una más, por si acaso, copiar y pegar. Cuantas más, mejor. Si vienen con pasos numerados, estamos en presencia de la excelencia académica.
Semejante incompetencia revela simplemente que se carece de la comprensión de lo que es un problema científico, y se carece de capacidades deductivas elementales, que permitan establecer conexiones lógicas que permitan entender argumentos, y formularlos con alguna coherencia. Esta certidumbre deberá acompañarnos cuando examinemos lo que sigue del artículo, porque estas taras se repiten a lo largo de todo el texto en el que nuestro charlatán intenta hablar de “marxismo”. Veremos que no entiende en qué consiste el problema científico de la teoría del valor, y mucho menos entiende la respuesta marxista (ni, de paso, la ricardiana) a ese problema, ni tampoco conoce las contrastaciones empíricas de la teoría laboral del valor.

 

Anuncios

Acerca de Ezequiel

Marxista.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

14 respuestas a Respuesta sobre TLV 1: Discusión sobre método

  1. Estudiante dijo:

    No querría sonar brusco y su artículo está muy bien, pero creo que donde usted se luce mejor es la exposición amena de la TVT.

    • Ezequiel dijo:

      No estoy en desacuerdo.

      • Estudiante dijo:

        ¿Y tiene pensado hacer más artículos en esa línea? 😀

      • Ezequiel dijo:

        Es difícil porque hay temas que se agotan, y muchas cosas ya están explicadas en el blog del Rolo. Más bien tengo pensado escribir sobre cuestiones más generales que conecten la dinámica capitalista con la táctica, aunque también sobre esto bastaría con la producción de RA.

      • Estudiante dijo:

        Entonces sería interesante entender la divulgación de la TVT marxista en la refutación de otros textos. Antes lo hacía y bastante bien, pero los liberales no han parado de seguir escribiendo. ¡Podría desmontar los artículos que en su entorno liberal son considerados buenos! ¡Un saludo!

      • Ezequiel dijo:

        En general repiten siempre lo mismo. Por ejemplo el bloguero al que le estoy contestando no aporta nada nuevo, y de hecho es muy inferior a otros críticos que al menos tienen una idea vaga de lo que es la tlv. Por lo tanto, es difícil responder sin repetirse.
        Además me parece que el principal enemigo es hoy el reformismo. Los cuadros de la derecha están militando ahí, al menos los que tienen alguna influencia.

      • Estudiante dijo:

        Tiene usted razón pero mire: https://twitter.com/juanrallo/status/632927079001145344?s=01 Todavía siguen.

  2. Adrián dijo:

    Estaría genial decir que elementos lo convierten en cientifico la teoría marxista para cerrar la respuesta.
    El problema para definir una ciencia social como cientifica está en la dificultad para la probar la hipotesis con expirimentación, dado que se pueden presentar problemas de orden moralista.

    De la economía se pueden establecer unas reglas objetivas que se cumplen de forma general o especifica en un sistema social dado su grado de desarrollo basandote en hechos. La dificultad está en predecir por lo complejo y caotico que es un sistema social.

  3. Cintora dijo:

    Muy interesante todo el artículo, con párrafos como éste: “porque el tipo concreto de datos que haya que reunir no está determinado por el problema que se está estudiando, sino por el intento de repuesta que el investigador trata de darle en forma de conjetura o hipótesis (…)
    Un dato que hayamos encontrado es relevante con respecto a H si el que se dé o no se dé se puede inferir de H (…).” Mi opinión, a ver que te parece: La mente humana está configurada para ordenar la realidad, para clasificarla, busca y encuentra patrones y regularidades en ella. Su pensamiento abstracto le permite extraer elementos comunes de fenómenos distintos y establecer hipotesis que una vez contrastadas empíricamente se convierten en teorías.Esto le permite el conocimiento de la realidad que de otra forma sería incognoscible. Partiendo de varias premisas o hipótesis indemostrables, pero seleccionadas racionalmente frente a otras, como que la realidad existe independientemente de la mente humana, que hay regularidad en el universo, y que se acepta la observación intersubjetiva como fundamento de validación, nos dotamos de herramientas que nos permiten la predición de fenómenos y transformar la realidad. Ahora bien aunque Popper señaló que para su método falsacionista, debíamos antes de formular una hipotesis ” suspender el juicio”, esto se me antoja imposible. ¿ En qué se fundamentan las hipótesis? ¿ En la ciencia infusa? ¿ En la mera imaginación? ¿ En una iluminación mayeútica? Aunque fuese así, esa iluminación o esa inventiva no aparecen en el vacío, sino en una observación, una experiencia previa, aunque sea de forma vaga. Una de las premisa o hipotesis fundamental del sistema, es decir, que el universo, la realidad, contiene cierta regularidad ¿ De dónde se extrae? ¿ Apareció de la nada? En la investigación científica se puede partir de una hipotesis antes de la observación, pero esa hipotesis a su vez viene determinada por algún tipo de experiencia previa. El médico que investiga el cáncer, desde luego que ya va con una idea previa( hipotesis) de qué buscar, ( partiendo de premisas epistemológicas como la regularidad en el universo o la relación de causa y efecto) , no llega y empieza a observar patrones y luego establece la hipótesis, pero esa hipotesis se ha fundamentado a su vez en cierta observación y experiencia aunque sea de forma análoga. ¿ Qué fue primero la inducción o la deducción? ¿ O son como la semántica y la sintaxis dos caras del mismo fenómeno? Con esto no defiendo el método inductivo en tanto que método de validación por acumulación de ejemplos particulares, pero quería reflejar que no me parece tan claro el tema

  4. Ezequiel dijo:

    Creo que para Popper los procesos mentales de invención de una hipótesis eran algo de imposible elucidación, o por lo menos, algo que no venía al caso o no era relevante para definir al método científico.
    Pero no recuerdo que pensara que las hipótesis surgen de un acto inventivo puro, sin observación previa, ni sujetos con una historia, etc. Acaso sobreestimara el rol de la postulación de axiomas, con K. Menger (no el economista), y en ese sentido subestimara la relación con la empiria a la hora de inventar soluciones posibles, pero en todo caso, no es la posición de este artículo, ni la posición de Hempel, a quien he citado. Claramente se ha mencionado “el proceso de observación crítica, detección de problemas, formulación de hipótesis…”, y por lo tanto no se postula un origen puro de las hipótesis.
    La siguiente cita de Hempel también ubica a la hipótesis como un esfuerzo inventivo, pero dentro de un proceso de investigación, un trasfondo de estudios, etc:
    “Las hipótesis y teorías científicas no se derivan de los hechos observados, sino que se inventan para dar cuenta de ellos. Son conjeturas relativas a las conexiones que se pueden establecer entre los fenómenos que se están estudiando, a las uniformidades y regularidades que subyacen a éstos. (…) El esfuerzo inventivo requerido por la investigación científica saldrá beneficiado si se está completamente familiarizado con los conocimientos propios de ese campo (…).”
    Al citar a Lakatos, tendría que haber desarrollado un poco cómo explica el proceso en que los científicos elaboran y contrastan teorías. Pone mucho énfasis en la historia externa, que consiste en las influencias sociales que pueden determinar que un científico tenga un sesgo hacia cierto tipo de hipótesis, por ejemplo el individualismo metodológico impregna muchos intentos explicativos desde la economía y la sociología hasta la biología. Y por supuesto la historia interna presupone toda una acumulación de estudios y conocimientos necesarios para poder primero encontrar un problema y luego resolverlo de alguna manera.
    En definitiva, ni la empiria ni el estado vigente del conocimiento pueden ser separados de la producción de hipótesis. De hecho ninguna hipótesis podría formularse en el vacío. Y cuando se trata de generalizaciones inductivas, lo que hay que tener en claro es que pueden servir como fuente de información empírica de confiabilidad relativa (pero ineludible), como insumos informativos que se manejan al momento de la observación, la formulación de problemas, y el ensayo de hipótesis. Pero siguen siendo sólo eso: insumos. La hipótesis es otra cosa y no se deriva de ningún método inductivo.
    De hecho, atreviéndome a exagerar acaso, podría decirse que toda la ciencia es un esfuerzo por combatir la poca confiabilidad de las generalizaciones de tipo inductivo, que bien vistas, no son más que la materia prima del sentido común.

  5. Cintora dijo:

    Entonces se podría decir, que la inducción es un instrumento o un mecanismo GENERADOR de hipótesis y conjeturas pero no un método científico válido ¿no? Y aquí copio a Marcelo Goyanes, ” Lógica y metodología científica” : “ Si bien es indudable que el método inductivo no puede ser utilizado como herramienta probatoria o de justificación, el mismo no puede ser descartado como un útil generador de hipótesis y conjeturas. El arte de construir una hipótesis es uno de los aspectos fundamentales del método científico y, por lo tanto, de la actividad productora de la ciencia. En conclusión, el método inductivo no existe para el contexto de la justificación, pero sí para el del descubrimiento. En éste último el proponer buenas hipótesis puede ser, no solamente útil, sino la estrategia esencial para obtener conocimiento. Hay que admitir que si un científico dispone de un número lo “suficientemente grande” de datos favorables a una generalización, sin que se haya presentado hasta el momento ninguno desfavorable, es razonable que proponga la hipótesis que afirma la generalización obtenida a partir de los casos particulares.” Lo qué si que queda claro es el absoluto desconocimiento de lo que es el método científico y de la epistemología de la Ciencia que demuestra el sujeto este, al que recuerdo hace tiempo citar la obra de Popper para desacreditar el carácter científico del marxismo , mientras que a la vez sostenía muy serio y muy grave el valor científico y el método hipotético deductivo de un muestreo secuencial, una herramienta eminentemente estadística . Respecto a lo que comentas de los sesgos, hay una película un poco floja de Alex de la Iglesia, aunque interesante desde un punto de vista filosofico, sobre la busqueda de la verdad, que a su vez se basa en una novela argentina. Se llama los crímenes de Oxford y en ella podemos ver como todos los hechos que van sucediendo se van ajustando a una idea preconcebida y reforzandola en la investigación de un asesinato y cómo al final se desvela que todas las asociaciones e inferencias realizadas no tienen nada que ver con la realidad.

    • Ezequiel dijo:

      No estoy de acuerdo con Goyanes, la inducción no puede generar hipótesis. Una hipótesis es un intento de responder un problema. Un problema, como vimos con Hempel, no determina por sí mismo qué datos son relevantes, por lo tanto no puede afirmarse que una generalización de datos genera hipótesis. Solamente cuando ya se ha imaginado una hipótesis queda determinado qué datos son relevantes.

  6. Cintora dijo:

    Dándole vueltas a TUM, estaba pensando que hay un factor en dicha teoría que se hurta siempre o se minusvalora , y es el factor tiempo, o frecuencia . Es decir, dando por bueno los experimentos de laboratorio donde se observa un menor estímulo cerebral de satisfacción para una unidad más de un producto, estos resultados dependerán del intervalo de tiempo que suceda entre consumo de unidad y unidad, de la cantidad por unidad, del tipo de producto que sea, y de las necesidades propias ( biológicas y culturales) que son distintas en cada persona y desconocidas para el oferente. Una unidad de agua en un momento de extrema necesidad puede ser muy valiosa para mi, pero el valor de las siguientes unidades dependerá del intervalo de tiempo que suceda. Entonces trasladar todos estos factores a una economía de mercado, donde además por regla general no hay escasez por parte de la oferta y donde hay competencia, y donde no hay una subasta walrasiana cada vez que voy a comprar, es realmente absurdo. A mi me encantan los tomates, pej, pero claro si me atiborro, consumo muchos de vez, me van a provocar saturación, indigestión, etc, y una unidad más va a ser poco apreciada por mi, pero lo normal es que yo los vaya consumiendo ( a no ser que tenga algún desorden alimenticio o compulsivo) en función de mi apetencia transcurrido un tiempo, la cual desconoce totalmente mi vendedor, y así con todo. Entonces la TUM se revela de nuevo, como una estupidez, con unos determinantes muy concretos, que solo se puede traladar a una Economía social de mercado de una forma muy grosera. A ver si Chepamindundi se entera de una vez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s