Cretinismo económico VII

Contra la opinión de que el valor de las mercancías está determinado por “muchos factores”.

A partir de la difusión de los postulados neoclásicos no sólo en la academia, sino en el sentido común, resulta muy frecuente el encontrarse con una desconfianza puntual respecto al hecho de que el valor esté determinado por una sustancia única. Veamos una dramatización:

“¡¿Sólo por el trabajo abstracto?! ¡Qué simpleza! No sabes nada de economía, ¿acaso nunca has visto el inventario contable de una empresa, en el que se enumeran los distintos costos de múltiples factores? ¡Es obvio que los costos que determinan el precio final son más de uno!”

So burro…

Esto revela una incomprensión fundamental de lo que debe ser una teoría del valor, en tanto explicación y no mera descripción o enumeración contable, y asimismo nos sirve de aviso: no estamos tratando con alguien acostumbrado a pensar los problemas, sino a imitar con mayor o menor destreza, a los manuales de moda. Es que veamos, ¿no aparece como objeción inmediata a la respuesta “de manual”, que si los costos fuesen “múltiples” y distintos entre sí y no reducibles a una sustancia en común… que entonces no habría un común denominador que permitiera sumar todos estos “costos” para formar así el precio final?

¡Un común denominador, qué idea tan extraña! Curiosamente estas personas suelen estar muy entrenadas en matemáticas, al punto que llegan a confundir ciencia con formulación matemática (ver), y sin embargo son incapaces de darse cuenta de algo tan elemental como que están defendiendo la suma de peras con manzanas cual si fuera algo de lo más natural.

Pues bien, si se llegan a encontrar con tal descubrimiento y con la necesidad de responder cuál es el común denominador que determina el valor, tiemblan los economistas ante tal pregunta, pues tienen que optar entre el silencio y el ridículo.

Si eligen el segundo camino, tendrán que recurrir al manual que tengan más a mano, donde se les dice que hay unos “factores” (capital+trabajo+ptf) que se suman. Por supuesto, nunca se les dice que en realidad estos factores, como el factor capital, no pueden sumarse porque involucran objetos heterogéneos, y que por esto se recurre a sumarlos por sus precios, con lo que se completa la circularidad de hacer de los precios depender de otros precios, abandonando toda pretensión  de explicación científica (ver).

En suma, la cuestión del valor exige una respuesta con determinadas condiciones. Una de ellas es que el determinante del valor debe ser una sustancia única, para que sirva de común denominador y permita así la comparación numérica. Olvidar esto equivale a eludir el problema.

Este descubrimiento le permitió a David Ricardo superar la concepción fisiocrática de excedente y valor físico, que no permitía un común denominador, y pasar a una concepción no física del valor, a partir de la cual podría formular una teoría del valor que fuese válida para determinar el valor de cambio de todas las mercancías reproducibles.

 

Recomendado:

http://rolandoastarita.wordpress.com/2013/08/19/dobb-y-su-critica-de-la-teoria-subjetiva/

http://rolandoastarita.wordpress.com/2012/12/13/competencia-y-teorias-subjetiva-y-objetiva-del-valor-1/

http://rolandoastarita.wordpress.com/2013/01/10/competencia-y-teorias-subjetiva-y-objetiva-del-valor-2/

http://rolandoastarita.wordpress.com/2013/01/24/competencia-y-teorias-subjetiva-y-objetiva-del-valor-3/

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Acerca de Ezequiel

Marxista.
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8 respuestas a Cretinismo económico VII

  1. Antonio dijo:

    Felicidades por tu blog Ezequiel.
    ¿Cómo contestarías a esta “objeción” de Bohm-Bawerk?

    “La objeción de circularidad radica en que las valoraciones basadas en los precios conjeturados de mercado son diferentes de las valoraciones en las que se basa el precio de mercado. La aparente circularidad se basa simplemente en el parecido semántico de las palabras usadas en ambos casos “valoraciones subjetivas”, cuando lo que ocurre es que no hablamos del mismo fenómeno, sino de diferentes fenómenos, que abarcan los mismos términos. Una comisión parlamentaria ha adoptado esta norma: sus miembros deben votar según la decisión de los miembros de la mayoría dentro de la comisión. Obviamente, las decisiones de la comisión se explicarán correctamente como resultado del voto de los integrantes de la comisión, y los votos de los miembros de la comisión en el parlamento, se explicarán por la decisión de la comisión. Pero esa explicación no implica circularidad alguna”.

    • Ezequiel dijo:

      Creo que no he tratado eso, ¿me podría decir a qué está respondiendo B-B?

      • Antonio dijo:

        Verá, esa cita es parte de la obra “Teoría Económica de la Clase Ociosa” donde Nicolai BUjarin ataca la teoría marginalista de Bohm-Bawerk. Le reproduzco traducido en su integridad el contexto de esa afirmación (en nuestro blog Rotekeil.com) estoy traduciendo la crítica en su integridad, esto pertenece al tercer capítulo, aún no publicado:

        “Aquí la cosa es aún más compleja. BB mantiene que el comprador valora el artículo útil sobre la base de la suma de dinero que “uno espera obtener en otro mercado (deduciendo los costes de transporte y demás) por él”. Esta suma de dinero se analiza en función de las valoraciones de los compradores (según la utilidad) en el segundo mercado. Pero la cosa no es tan sencilla. El comerciante quiere sacar tanto beneficio como pueda, y su cuantía depende de muchas circunstancias. BB apunta algunas, costes de transporte, costes indirectos, etc. Pero esto significa que BB simplemente introduce nuevas series (cada una con sus elementos constitutivos) de precios comerciales, como cantidades que no requieren explicación alguna. Pero en realidad hay que explicar cada “ingrediente” de tales costes. Además BB se cree que ha llegado al punto final de su análisis cuando llega a la valoración de los consumidores en el segundo mercado. Pero aquí se engaña de todo en todo lamentablemente. Porque esas evaluaciones pueden aún subdividirse. Seguro que no pueden basarse en la mera “utilidad”. Puesto que de nuevo los nuevos comerciantes que adquieren la mercancía quieren revenderla en otros mercados; por otro lado, incluso los que van buscando utilidad no valoran la mercancía directamente, sino por su valor de sustitución. La presencia de intermediarios nos obliga a ocuparnos de un tercer mercado, y puesto que puede haber intermediarios allí también, pues habrá un cuatro mercado, un quinto, y así hasta el infinito. Más aún, hemos visto como se ha pasado por alto una serie de precios comerciales y evaluaciones por sustitución al tomarse en el fondo como dados como BB. El hecho definitivo es que el fenómeno total se divide en una serie de elementos del que no se puede dar cuenta del todo con plena satisfacción.

        Vamos a detenernos por un momento en la defensa que hace BB, debido a su importancia: parece un tentativa de responder a la objeción de que la teoría cae en un círculo vicioso:

        “La objeción de circularidad radica en que las valoraciones objetivas basadas en los precios conjeturados de mercado son diferentes de las valoraciones en las que se basa el precio de mercado. La aparente circularidad se basa simplemente en el parecido semántico de las palabras usadas en ambos casos “valoraciones subjetivas”, cuando lo que ocurre es que no hablamos del mismo fenómeno, sino de diferentes fenómenos, que abarcan los mismos términos”. (Böhm-Bawerk: Kapital and Kapitalzins, vol. II, part I, p.403. footnote.)

        BB intenta aclararnos esto con este ejemplo: “Una comisión parlamentaria ha adoptado esta norma: sus miembros deben votar según la decisión de los miembros de la mayoría dentro de la comisión. Obviamente, las decisiones de la comisión se explicarán correctamente como resultado del voto de los integrantes de la comisión, y los votos de los miembros de la comisión en el parlamento, se explicarán por la decisión de la comisión. Pero esa explicación no implica circularidad alguna”. (Ibid., p.403.)

        En otra palabras, BB busca justificarse asimismo por haber explicado una serie de valoraciones subjetivas a partir de otra serie de evaluaciones subjetivas. Podríamos decir que la “otra” serie también tiene una “tercera”, una “cuarta”, tras ella. Y no sirve decir que las valoraciones son diferentes, pues la teoría de los costes de producción que tanto denuncian los austriacos, también parte de unos costes a otros, de un grupo de precios a otros, sin que se evite caer en el mismo círculo vicioso. La razón es muy simple, no estamos remontando unos fenómenos a otros fenómenos del mismo tipo, sino explicando una categoría de fenómenos a partir de una diferente categoría de fenómenos. En el primer caso solo nos limita la infinitud del tiempo y el espacio, con el resultado de que cualquier valoración nos llevará mucho más allá del tiempo presente; deberíamos proyectar una película infinita retrospectivamente, que estaría lejos de constituir una solución a un problema teórico, sino una historia infinita de todas las etapas. Y eso no es desde luego un accidente. BB no puede evitarlo como consecuencia del individualismo extremo de la escuela. Los austriacos no se percatan que la psicología individual está condicionada por el magma social, que las características “individuales” de los hombres son en su mayor parte características “sociales”, y que el “átomo individual” no es más que una fantasía austriaca, parecida al débil proletario de los bosques primigenios de Wilhelm Roscher.”

        Entiendo que se está defendiendo del pliego de cargos de que la utilidad se explica por los precios, pero los precios por la utilidad (y la rentabilidad jeje), etc, el círculo vicioso de siempre.

        Saludos marxistas.

  2. Antonio dijo:

    Donde dice objetivas debe decir subjetivas, al principio de la cita, es un error.

    De todas maneras tiene la crítica en inglés bajo el título “Economic Theory of The Leisure Class” en Marxist,org.

    Sería así, creo:

    “La objeción de circularidad radica en que las valoraciones subjetivas basadas en los precios conjeturados de mercado son diferentes de las valoraciones en las que se basa el precio de mercado. La aparente circularidad se basa simplemente en el parecido semántico de las palabras usadas en ambos casos “valoraciones subjetivas”, cuando lo que ocurre es que no hablamos del mismo fenómeno, sino de diferentes fenómenos, que abarcan los mismos términos”. (Böhm-Bawerk: Kapital and Kapitalzins, vol. II, part I, p.403. footnote.)

  3. Antonio dijo:

    He seguido avanzando con la traducción, espero tu respuesta cuando te sea posible Ezequiel.

    • Ezequiel dijo:

      Casualmente, Astarita ha publicado un artículo que se ocupa de este tema. Allí explica cómo se necesita de una variable independiente y constante para poder explicar los precios sin caer en alguna circularidad: http://rolandoastarita.wordpress.com/2013/08/19/dobb-y-su-critica-de-la-teoria-subjetiva/
      Obviamente, BB no se da cuenta de que para encontrar la determinante de los precios, tiene que encontrar algo que sea de naturaleza distinta a los mismos precios y que no esté determinado por estos. Lo que hace BB resulta ser solamente una descripción con el añadido de postulados no demostrados (utilidad marginal) que se tiene que retrotraer infinitamente al pasado para ver de dónde salen los precios, porque siempre se encuentra que para determinar un precio dado, tiene que partir de otros precios. No hay ninguna explicación de una categoría de fenómenos por otra categoría.
      Saludos.

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