Determinismo biológico y sociobiología

La sociobiología es una disciplina que representa la continuidad de una empresa muchas veces fallida: la de encontrar las claves de una naturaleza humana distinta y abstraíble de la sociedad humana: “disciplina que reduce el comportamiento humano a un mero determinismo animal” (Kornblihtt).

Esta idea se viene usando desde los primeros desarrollos de la biología (e incluso antes del siglo XIX), para justificar el orden social de cada momento histórico, ya sea para explicar porqué el racismo es racional, o porqué hay una clase social que debe estar condenada al trabajo, mientras otra se apropia del excedente sin mover un dedo.
Los argumentos varían a medida que son refutados, pero el objetivo se mantiene el mismo, como demuestra el paleontólogo norteamericano S. J. Gould en su libro “La falsa medida del hombre”.
Por su parte el antropólogo Marvin Harris, después de haber repasado las caracteríaticas de la biología humana y luego las variaciones extremas en el comportamiento humano a lo largo del tiempo y el espacio, explica al final de su Introducción a la Antropología, que el conocimiento de la biología humana no puede servir como fundamento para una comprensión del hombre, si no se tiene en cuenta que la especie humana se desarrolla en sociedad, y que es la cultura, con sus determinaciones históricas, la que explica por lo tanto, en qué dirección se desarrolla la potencialidad de cada grupo humano.

En definitiva, estos autores sostienen que la biología puede dar cuenta de la existencia de ciertas potencialidades, pero que los motivos por los cuales los humanos eligen accionar cada potencialidad, se deben explicar mediante una causalidad cultural e histórica, y no por una predisposición genética.

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Para empezar y como introducción al tema, dejo el siguiente artículo (borrado actualmente) de Wikipedia sobre el libro “Not in our Genes”:

<<No está en los genes. Crítica del racismo biológico

La obra No está en los genes. Crítica del racismo biológico fue publicada en 1984. Sus autores, Richard Lewontin, Steven Rose y Leon J. Kamin tratan de ofrecernos una visión de las raíces científicas y sociales del determinismo biológico, analizando las funciones sociales y pretensiones de cientificidad del mismo.

Capítulo I. La nueva derecha y el viejo determinismo

En el capítulo I, los autores exponen cómo hacia 1980 se introduce en Gran Bretaña y Estados Unidos la ideología de lo que denominan Nueva Derecha, se impone frente al liberalismo anterior.

Filosóficamente, esta Nueva Derecha se remonta a la visión de Thomas Hobbes de la existencia humana como una guerra de todos contra todos, en la que las relaciones humanas se basan en la competitividad y la desconfianza mutua. Desde esta posición, se considera que el objetivo de la organización social era el de regular estas características inevitables de la condición humana. La visión de Hobbes de la condición humana se derivaba de su comprensión de la biología humana, siendo la inevitabilidad biológica la que convertía a los hombres en lo que eran.

Esta creencia se enmarca dentro del reduccionismo, que explica las propiedades de conjuntos complejos como puede ser una sociedad, en términos de las unidades de que están compuestos. Así las propiedades de una sociedad humana son la suma de los comportamientos individuales de los hombres que componen dicha sociedad. Dentro de este contexto, la explicación que se daría de una sociedad agresiva, sería que los individuos que la componen son agresivos.

Una postura enmarcada dentro del reduccionismo es la del determinismo biológico, que postula que las vidas y acciones humanas son consecuencias inevitables de propiedades bioquímicas de las células que constituyen a cada individuo, y estas a su vez están determinadas por los constituyentes de los genes que posee cada individuo. Así, la naturaleza humana estaría determinada por los genes.

A través de esta posición se han conseguido explicar desigualdades de status, riqueza y poder en las sociedades capitalistas industriales contemporáneas, definiendo los comportamientos humanos como características naturales de dichas sociedades. Este determinismo biológico ha sido aceptado por la nueva derecha como legitimador, ya que si estas desigualdades son determinadas biológicamente, entonces son inevitables e inmutables. De este modo queda paralizada la vía liberal de remediar desigualdades a través de medios sociales, ya que supondría “ir contra la naturaleza”.

A través de esta obra se pretende ofrecer una explicación de los orígenes y funciones del determinismo biológico y someterlos a examen por sus pretensiones vacías de la relación de la naturaleza y los límites de la sociedad humana en lo que toca a la igualdad, la clase, la raza y el sexo. Ante todo Lewontin, Rose y Kamin plantean que podemos conseguir vivir en una sociedad mejor que la actual; y que las desigualdades de riqueza, poder y status no son naturales, sino obstáculos impuestos socialmente, que impiden en último término la creación de una sociedad en la que el potencial creativo de sus ciudadanos se emplee para el beneficio de la misma.

Estos autores pretenden encaminarnos hacia una comprensión dialéctica en contraposición con la reduccionista, que hemos explicado anteriormente. Dicha comprensión dialéctica considera que las propiedades de las partes y de los conjuntos se determinan mutuamente, de modo que las propiedades de los hombres no se dan aisladamente, sino que surgen como consecuencia de su vida en sociedad, tratando así de dar una explicación coherente y unitaria del mundo material.

Capítulo II. La política del determinismo biológico

En el capítulo II, exponen cómo en Gran Bretaña las diferencias biológicas en el coeficiente intelectual se convirtieron en un elemento en la campaña del gobierno contra la inmigración de asiáticos y negros.

Otro ámbito en el que el determinismo biológico tiene claramente consecuencias políticas, es en el de la explicación del dominio de los hombres sobre las mujeres, basándose en diferencias biológicas entre los dos sexos en lo concerniente al temperamento, a la habilidad cognitiva y al papel de cada uno dentro de la sociedad.

Capítulo IV. La legitimación de la desigualdad

En el capítulo IV, nos cuentan cómo también a través de esta postura determinista se han postulado curas, en tanto que si los genes producen el comportamiento, los malos genes producen el mal comportamiento. De modo que ante el mal comportamiento el tratamiento adecuado serían pastillas, por ejemplo. Así, numerosos prisioneros han sido curados por medio de medicamentos o de los métodos de condicionamiento utilizados por la psicología del comportamiento animal.

Estos deterministas también aplican sus remedios curativos a niños hiperactivos o que sufren una disfunción cerebral mínima. Se considera nuevamente que los individuos son los que deben ser modificados para adaptarse a la institución social, que en ningún caso se cuestiona, ni se contempla alteración alguna en ella.

Según los autores, un rasgo importante de este determinismo biológico como ideología política, sería su pretensión de considerarse científico. Para ello se sirven de la utilización de los científicos como las autoridades últimas.

A partir del siglo XX en el que la ciencia de investigación se realiza en universidades, éstas se han convertido según nuestros autores en las creadoras de la ideología del determinismo biológico. Ya que es a través de estas universidades donde se prepara al personal que enseñará en los colegios, o en los centros de enseñanza al profesorado. Además los periódicos, revistas y televisión aportan una visión de la universidad como fuente del conocimiento especializado.

Capítulo VI. El determinismo del patriarcado

En el capítulo VI, estos autores exponen el hecho evidente en nuestras sociedades de que se producen diferencias de status, riqueza y poder entre hombres y mujeres. Hay una división entre hombres y mujeres en el trabajo: los hombres tienden a realizar los trabajos más duros, mayoritarios y mejor pagados y las mujeres, por el contrario, los que requieren menos fuerza, están peor pagados e implican mayor subordinación. Además de que toda una rama del trabajo se le asigna a la mujer, esta es la de la labor reproductora, que no se limita al momento del parto biológico, sino a la de preparar comida, ropa, al padre de familia, y a los hijos por supuesto, transmitiendo además su actividad a las siguientes generaciones.

A la pregunta de ¿por qué existe el patriarcado?, se podría responder que una posibilidad sería que es una forma de organización social que es preservada por aquellos que se benefician de ella, mientras que otros opinarían que es una consecuencia de las diferencias biológicas que se dan entre hombres y mujeres.

Ante el auge del movimiento feminista, el determinismo biológico afirmaba que desempeñar papeles de líder en la vida pública es cosa de hombres. Atacan al movimiento feminista también afirmando que el hecho de que las mujeres ocupen un lugar destacado en los negocios traería consigo cierto peligro, en tanto que se produciría desorganización en las empresas por las “olas de embarazos”. La conclusión a la que quiere conducirnos el determinismo es la de que es un error que las mujeres trabajen fuera de casa , ya que trastorna la economía, porque la seguridad social tiene entonces que pagar sus servicios, que de estar la mujer en el hogar serían suministrados a través de su labor femenina no remunerada.

Así, para los deterministas biológicos las divisiones de género en la sociedad se fundan en diferencias biológicas. El argumento determinista tiene una estructura según nuestros autores, familiar, en tanto que empieza evidenciando las diferencias entre hombres y mujeres, tomando estos hechos como incuestionables, e intenta unificar todas las diferencias más frecuentemente observadas, en base a las opiniones de la sociobiología (de la que hablaremos más adelante), que apela a que las diferencias de sexo han surgido gradualmente por selección natural, como consecuencia de los diferentes papeles biológicos que ocupan los dos sexos en lo que toca la reproducción , convirtiéndolo así en una ventaja social. A través de este argumento ya se nos muestra cómo las desigualdades no sólo son inevitables, sino que además tienen una función.

Capítulo IX. Sociobiología: la síntesis total

El capítulo IX lo dedican al análisis de la sociobiología, una teoría de la sociedad que los autores caracterizan del siguiente modo:

En primer lugar la sociobiología hace una descripción del fenómeno que pretende explicar. Para ello cita una lista extensiva de características que adopta como universales en una sociedad humana. Describiendo fenómenos muy distintos entre sí, como la cocina, la guerra, la religión, etc.
En segundo lugar, tras haber descrito la naturaleza humana, se afirma que las características universales se encuentran codificadas dentro del genotipo humano. En general, los sociobiólogos mantienen que la organización social humana es consecuencia de la acción genética.
Y, en tercer lugar, se produce el intento de demostrar que los universales sociales humanos que son consecuencia de la genética han sido establecidos a través de la selección natural durante la evolución biológica de los hombres.
Así a través de este método sociobiológico, como dicen nuestros autores tras contemplar un determinado rasgo, se lleva a cabo una reconstrucción ficticia de la historia de los hombres, mediante la cual quedase expuesto que este rasgo fue adaptativo, o que habría llevado a los portadores de estos hipotéticos genes que produjeron el rasgo a dejar herencia.

Ante la cuestión de la descripción de la naturaleza humana, que pretende llevar a cabo la sociobiología, parece según nuestros autores que no han tenido en cuenta la complejidad de la vida social humana en el pasado y el presente.

Apuntan nuestros autores que resulta de gran dificultad presentar todo el conjunto de fenómenos sociales que pueden aparecer como pertenecientes a la naturaleza humana. De hecho, hasta se producen discrepancias entre los propios sociobiólogos ante esta cuestión. Aunque en términos generales, consideran a los hombres como animales egoístas, cuya organización social, aunque parezca de cooperatividad, es una consecuencia de la selección natural. Caracterizan a los hombres por su xenofobia, agresividad, fe ciega, etc.

Los Sociobiólogos explican el comportamiento generoso como una forma de egoísmo en tanto que el individuo se encuentra en esa situación motivado por la expectativa de obtener una recompensa.

Según nuestros autores, a través de las descripciones de la naturaleza humana que encontramos en las obras de sociobiología se pone de manifiesto que los sociobiólogos todavía no se han enfrentado con los problemas principales en la descripción del comportamiento humano. Utilizan para ello las categorías que aplican a la naturaleza humana, tales como agresión, territorialidad, xenofobia, etc, como si fuesen objetos materiales, dotados de una realidad concreta. En lugar de ver que son constructos ideológicos históricamente condicionados.

Según nuestros autores los sociobiólogos cometen cuatro clases de error en la descripción de las sociedades humanas, a saber:

* En primer lugar exponen cómo debe dividirse un organismo para entender su evolución.
* En segundo lugar, confunden las categorías metafísicas con los objetos concretos, suponiendo que todos los comportamientos o instituciones a los que se les puede atribuir un nombre son una cosa materialmente existente.
* En tercer lugar, se confunden las metáforas con entidades reales, olvidando por completo que simplemente eran metáforas.
* Y, en cuarto y último lugar, en el uso de la metáfora, combinan diferentes fenómenos como pertenecientes a una misma rúbrica. Este es el caso de la agresión, que en principio implicaba el ataque no provocado de una persona contra otra, y tras esto adquirió significado político, en sentido del ataque de un estado contra otro, englobado en última instancia en la guerra.

Aún cuando observamos que la guerra entre sociedades organizadas nada tiene que ver con los sentimientos individuales de agresividad, sino que más bien la guerra es un fenómeno calculado en términos políticos que se desencadena cuando lo ordenan los que poseen el poder en una sociedad preparada para obtener beneficios tanto de tipo político como económico. Vemos en este ejemplo cómo las hostilidades se inician sin que se haya tenido que producir ninguna hostilidad previa entre los individuos.

Un presupuesto central en la sociobiología, tal y como plantean nuestros autores, es el de que el comportamiento social humano está en cierto sentido codificado en los genes, como comentamos con anterioridad. Sin embargo, hasta el momento nadie ha podido relacionar aspectos del comportamiento social humano con un gen o un conjunto de genes determinados. Por ello, todas las afirmaciones existentes con fundamentación genética de los rasgos sociales de los hombres son puramente especulativas, con independencia de que aparezcan ante nosotros como científicas y por ello válidas.

Se ofrecen varios argumentos acerca de la existencia de un control genético en las estructuras sociales, pero este argumento lo único que hace es confundir la observación con la explicación.

Según nuestros autores, el determinismo genético se encuentra en el centro de la teoría sociobiológica, ya que para que la teoría pueda funcionar tiene que recurrir a los genes, y dotándolos de las características fisiológicas y de desarrollo pertinentes para cada caso concreto.

Conclusión

A modo de conclusión, nuestros autores afirmarán que el medio ambiente es social, y en este sentido las características individuales son relevantes, pero no determinantes en la formación del mismo. Por tanto, habría según ellos, como ya comentamos al comienzo de esta exposición, una relación dialéctica entre los individuos y la sociedad. Así, las leyes que relacionan el genotipo individual con el fenotipo individual no pueden proporcionarnos por sí solas las leyes de la evolución de una determinada sociedad. Para ello tienen que conocerse las leyes que relacionan el conjunto de naturalezas de cada individuo con la naturaleza de la colectividad. Así, la teoría de la relación dialéctica se basa en que los individuos hacen, pero también son hechos por la sociedad. Y esta es una teoría social, nunca biológica.>>

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Ahora voy a dejar algún material de lectura. Recomiendo empezar por el Capítulo 26 de “Introducción a la Antropología General” de Marvin Harris. También dejo del mismo autor un capítulo de su libro “Caníbales y reyes” que explica el origen de la guerra por causas culturales, sin necesidad de recurrir a la idea de una “maldad intrínseca” del ser humano. Los otros capítulos del libro emprenden recorridos similares, explicando por ejemplo el porqué de la supremacía masculina, o el porqué del canibalismo en algunos pueblos, o el porqué de los tabúes que le impiden a ciertas culturas el ingerir cerdo, vacas, etc.

Un par de trabajos de Marvin Harris:

Vacas, cerdos, guerras y brujas

Jefes, Cabecillas y Abusones

Dejo la introducción a “La falsa medida del hombre” de Gould . Lamentablemente no he encontrado versiones digitales completas ni de este libro ni del libro de Marvin Harris.

De Lewontin, las clases de “Biology as Ideology” (videos en inglés, subtítulos bastante malos): 1, 2, 3, 4 y 5. El ebook en formato .epub.

Dejo este artículo de Montagu,

este artículo sobre un estudio del Instituto Max Planck sobre altruismo en bebés y chimpancés,

Y algo más:

Sociobiología e ideología

Biologismo

Naturaleza y bioética

La trampa determinista

Debate entre Pinker y Rose

Ver también:

https://divulgacionmarxista.wordpress.com/2012/10/10/antropologia-naturaleza-humana-y-prejuicios-interesados/

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Acerca de Ezequiel

Marxista.
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20 respuestas a Determinismo biológico y sociobiología

  1. Eduardo dijo:

    Ezequiel,
    Me parece que estás planteando una dicotomía falsa, en la que de un lado estarían los partidarios del status-quo, el racismo y el capitalismo, y del otro lado los progresistas y los socialistas. Sociobiología es la ciencia que estudia las bases biológicas del comportamiento social de los animales, incluido el del hombre. Desechar toda una rama de la ciencia porque algún sociobiologo tenga ideas de derecha es tan descabellado como hacer lo mismo con cualquier otra rama del conocimiento porque tal autor saca conclusiones interesadas o erróneas. Decir que la sociobiología es una disciplina “para justificar el orden social” es cararicaturizarla. Te recomiendo la lectura de La Tabla Rasa de Steven Pinker, lo podés leer en línea desde http://bz.otsoa.net/Libros%20de%20Divulgacion%20Cientifica/Steven%20Pinker%20-%20La%20tabla%20rasa.pdf
    Saludos.
    Eduardo

    • Ezequiel dijo:

      Gracias, lo voy a leer y a comentar. Hace un tiempo me acercaron una cita del libro, que decía que (cito de memoria) “Marx tenía razón en creer que el comunismo es posible, sólo que no respecto a los humanos (por su egoísmo, instintos competitivos, o algo así). Acaso las hormigas estén más cerca del comunismo.”
      Naturalmente, opiniones como ésa desalientan la lectura, pero no quiero ser injusto, así que voy a leer el libro y a comentarlo en un post.

      Por ahora quiero aclarar una cosa. La crítica hacia la sociobiología que yo comparto en el post es básicamente la que hace Harris: una cosa es estudiar la biología humana, como hace la antropología biológica, para conocer los límites y las potencialidades biológicas de la humanidad (porqué no podemos volar o porqué podemos articular palabras, etc), y una cosa muy distinta es estudiar la biología humana buscando unas claves del comportamiento humano que quieren rastrear las causas de la variación cultural y de las permanencias culturales en un determinante biológico, sea el “gen X” o cualquier equivalente. Esto pierde credibilidad cuando se repasa, como hace Harris, el registro antropológico y se refutan los supuestos descubrimientos.
      Harris encuentra que dada una misma naturaleza humana, las posibilidades de variación cultural son amplísimas, y mucho más amplias que las que suponían los sociobiólogos, cuyos “hallazgos” de “leyes culturales” biológicamente determinadas, son anulados por la prueba empírica de que algunas sociedades simplemente ignoran esas leyes que se suponía universales, o en todo caso, al superarlas (suponiendo que existieran, invisibles) las vuelven irrelevantes.
      Todo esto viene a decir que la variación cultural tiene causas culturales, y que el poder constrictor de la biología empalidece ante las infinitas posibilidades que se abren ante la evolución cultural.
      Nada de esto quiere decir que no exista la biología humana, sino que como decía Marx “el primer rasgo de la naturaleza humana es que es social”. Es decir, es biológica, claro, pero también es social, y una vez que la posibilidad de socialización aparece (gracias a la evolución biológica) es ésta la que toma el mando en lo que atañe al comportamiento.
      Saludos.

  2. Eduardo dijo:

    Ok, espero que lo leas y me des tu opinión.
    Es cierto que el libro contiene algunas opiniones que pueden resultar desalentadoras si se poseen creencias de tipo dogmático; es decir, si se cree fuertemente en algo, más por una especie de convicción “intuitiva” o formada a fuerza de repetición, que por convicciones formadas tras profundas y racionales meditaciones. He de confesar que ciertos pasajes del libro no son fáciles de digerir para quienes hemos pasado gran parte de nuestras vidas anhelando ver cumplirse la utopía comunista. Lo hermoso, lo bueno, lo que hace para mí más interesante la vida es poner por delante la verdad incluso ante las ideas más afianzadas que uno pueda haber adquirido. Si la utopía se ha de realizar será a través de un camino iluminado por verdades más que por deseos. En cualquier caso, que Pinker u otros científicos descrean de la posibilidad de un futuro comunista no debe hacer mella en la convicción de que la ciencia y la verdad deben guiar nuestras vidas y no los dogmas, por más progresistas o radicales que los pinten.
    Saludos.

    • Ezequiel dijo:

      Sí, la cita de Pinker me desalentó no por lo que dijera del comunismo, sino por el tópico del “egoísmo innato”. Pero en fin, después lo veremos mejor.
      Saludos.

      • Eduardo dijo:

        Ezequiel, si lo que te desalienta a leer a Pinker es la idea de que los humanos somos seres egoistas por naturaleza te comento que en realidad su pensamiento es mucho más complejo que eso. “!La Tabla Rasa” trata fundamentalmente tres temas: las características innatas de la mente, el mito de que la persona nace buena y la sociedad la corrompe y la falacia de la existencia de un “alma” que controla al cuerpo. Pinker afirma que reconocer la naturaleza humana tampoco tiene las implicaciones políticas que muchos temen: “La negativa a reconocer la naturaleza humana es como la vergüenza que el sexo producía en la sociedad victoriana, y aún peor: distorsiona la ciencia y el estudio, el discurso público y la vida cotidiana. Afirman los lógicos que una sola contradicción puede corromper todo un conjunto de afirmaciones y con ello hacer que se extiendan las falsedades. El dogma de la inexistencia de la naturaleza humana, vistas las pruebas científicas y del sentido común que avalan su existencia, no es más que una de esas influencias perniciosas.”
        Acerca del asunto del egoísmo innato te copio un párrafo que alumbra algo la cuestión: “La idea del Buen Salvaje se inspiró en los descubrimientos coloniales europeos de los pueblos indígenas de América, África y, más tarde, Oceanía. Recoge la creencia de que los seres humanos, en su estado natural, son desinteresados, pacíficos y tranquilos, y que males como la codicia, la ansiedad y la violencia son producto de la civilización. En 1755, Rousseau escribía: Algunos se han apresurado a concluir que el hombre es naturalmente cruel y que hay necesidad de organización para dulcificarlo, cuando nada hay tan dulce como él en su estado primitivo, cuando [la naturaleza lo ha colocado] a igual distancia de las estupidez de los brutos y de las luces funestas del hombre civilizado […] Cuanto más se piensa en ello, más se llega a la conclusión de que ese estado era el menos sujeto a revoluciones, el mejor para el hombre, y que sólo debió de salir de él por algún funesto azar que, en bien de la utilidad común, no hubiera debido ocurrir jamás. […] Thomas Hobbes (1588-1679), quien había presentado una imagen muy distinta: Es evidente, pues, que los hombres, durante el tiempo en que viven sin un poder común que les infunda temor, se encuentran en esa situación que llamamos guerra; una guerra de cada hombre contra cada hombre […]. En esta situación no hay lugar para la industria, porque sus frutos son inciertos; y en consecuencia, no lo hay para cultura alguna de la tierra; sin navegación; sin el uso de las mercancías que se importan por mar; sin edificios espaciosos; sin instrumentos para mover y trasladar esas cosas que requieren mucha fuerza; sin conocimientos sobre la faz de la tierra; sin explicación del tiempo; sin artes; sin cartas; sin sociedad; y, lo que es peor de todo, el miedo continuo, y el peligro de una muerte violenta; y la vida del hombre, solitaria, pobre, inmunda, bruta y breve(4). […] Hobbes pensaba que las personas sólo podían escapar de esta existencia infernal entregando su autonomía a una persona o asamblea que gozasen de soberanía. A esta instancia la llamó «leviatán», palabra hebrea que designa una monstruosa criatura del mar a la que Yahvé sometió en los albores de la creación. Es mucho lo que depende de cuál de estos antropólogos de salón estuviera en lo cierto. Si las personas son buenos salvajes, entonces no es necesario un leviatán dominador. En efecto, el leviatán, al obligar a las personas a delimitar la propiedad privada para que el Estado la reconozca -una propiedad que, de otro modo, podrían haber compartido-, crea la propia codicia y beligerancia que debiera controlar. Una sociedad feliz sería un derecho inalienable; todo lo que necesitaríamos sería eliminar las barreras institucionales que nos mantienen alejados de él. Si, por el contrario, las personas son perversas por naturaleza, lo mejor que nos cabe esperar es una incómoda tregua impuesta por la policía y el ejército. Las dos teorías tienen implicaciones también para la vida privada. Todo niño nace salvaje (es decir, incivilizado), por lo tanto, si los salvajes son nobles por naturaleza, la educación de los hijos será cuestión de ofrecerles oportunidades para que desarrollen su potencial, siendo las personas malas producto de la sociedad que las ha corrompido. Si los salvajes son malos por naturaleza, entonces la educación de los hijos es una cuestión de disciplina y de conflicto, y los perversos muestran un lado oscuro que no ha sido dominado suficientemente. En verdad, las obras de los filósofos son siempre más complejas que las teorías que acaban por simbolizar en los libros de texto. En realidad, las ideas de Hobbes y Rousseau no se alejan tanto. […]
        Saludos.

  3. Esteban dijo:

    Comparto con Eduardo que, la sociobiología es, un medio, el que se utilice en vez de explicar la realidad, para justificarla, no significa que el decir “los de arriba están arriba porque son mejores” sea una conclusión inherente en esta rama de la biología, por otro lado, los sociobiólogos tienen tienden a hacer eso último.

    Respecto al último comentario, veo el error fatal de delimitar “tradicionalmente” el concepto de “bondad” y “maldad”.

    Ambos conceptos son bastante complejos por ejemplo en el hecho de caracterizar a la homosexualidad como un acto de maldad por parte de fundamentalistas religiosos, se parte de que su Dios es bueno y su voluntad es buena, si su Dios detesta a los homosexuales, entonces obviamente estos son malos.

    Cuando se habla de “un salvaje” no podemos llamarle bueno o malo, esos conceptos dependen en gran parte de la civilización con la que se está comparando, ya que es la sociedad en la que se delinean dichos conceptos; hoy es malo matar a quién contradice las ideas de quién ostenta el poder (en teoría) y antes -mil años, por ejemplo- era malo contradecir a quien ostenta el poder y probablemente la sentencia era la muerte o cadena perpetua.

    Por lo tanto no creo que el concepto de “bondad” o “maldad” se pueda aplicar a un salvaje que desconoce dichos conceptos e incluso el concepto mismo de sociedad, estaríamos tratando con un animal “avanzado” (respecto a los simios), sería como un niño, el cual no podemos juzgar hasta no darle conocimiento necesario para evaluar por sí mismo los conceptos antes mencionados.

    Tal cualidad como el egoísmo, es perfectamente identificable sin recurrir a conceptos de moral, ya que incluso sería bueno o malo dependiendo de las características que estos dos conceptos tengan para determinada sociedad o individuo. No considero que el egoísmo sea inherente en el ser humano, éste es una cualidad que se puede adquirir o no en algún momento durante la vida de cada individuo.

    Perdón si parece engorrosa mi manera de redactar, soy malo para redactar de manera clara “a la primera”.

    • Ezequiel dijo:

      Voy a reservarme de segur comentando hasta que no complete la lectura del libro de Pinker, o al menos hasta que llegue a la demostración del egoísmo humano o alguna idea parecida.
      Saludos.

  4. Pingback: Desmontando a Darwin y otras cuestiones | Mentótica

  5. Fran dijo:

    Bueno si identificamos egoismo con “instinto de supervivencia”, como cualquier animal defiende su integridad frente a otros, o como el mismo hecho de respirar se puede considerar egoista, para mi puede tener un pase, aunque no son extraños los casos en que un elemento de la comunidad se sacrifica por el resto. Porque esa idea del individuo aislado de la sociedad , esa especie de Robinson, sí que es un MITO, no hay individuo sin sociedad, ni lenguaje, ni pensamiento, porque este individuo se incrusta siempre en una determinada comunidad con unos valores y una cosmovisión que lo determinan e influencian en alto grado . Al igual que esa idea de una naturaleza en continua salvaje competencia, me parece muy ideologizada, el leopardo no está en competencia con la liebre , el leopardo es por naturaleza CARNÍVORO y necesita comer, pero no busca acabar con las liebres ni nada por el estilo. En una sociedad humana la competencia, como conflicto de intereses puede venir determinada por la escasez, pero lo que se discute es esa misma ESCASEZ, es decir que lo que hay realmente es MALA DISTRIBUCIÓN, apropiada por una clase social dominante a través de determinado sistema de producción

    En realidad la sentencia de Hobbes de el hombre es un lobo para el hombre, proviende de Tito Macio Plauto quien realmente decía que El hombre es un lobo para el hombre, y no un hombre cuando desconoce al otro. Es decir lo que nos convierte en lobos para nosotros mismos, es el desconocimiento del otro, no nuestra propia naturaleza.” Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit”

    En el ámbito antropológico podemos encontrar muchas sorpresas. Un ejemplo de modulación de la agresividad por la cultura es el pacifismo de los moriori, un pacifismo tan extremo, que permitió su cuasi exterminio sin resistencia por los maorís. Para la crítica de teorías de la agresividad como las de Lorenz y otros etólogos es altamente recomendable el libro Man and Agression de Montagu.

    O los Pirahas y una tribu africana, de la que ahora no recuerdo el nombre que no tiene religión.

    Un saludo

    • Esteban dijo:

      Tomar en cuenta ese tipo de excepciones sería evidenciar el hueco que no cubre la sociobiología, que es la influencia del entorno en el individuo. Pese a esto, aún pretende ser prácticamente suficiente para explicar el funcionamiento de la sociedad.

      No creo que influyera mucho la genética si de pronto se nos quitara la tecnología y el conocimiento adquirido, no creo que quedaramos muy por encima de aquellos “peludos con lanzas”.

      Y respecto a lo de Dawkins, pues sí, es todo un loquillo.

  6. Fran dijo:

    Anda que lo de Dawkins y los genes compitiendo entre sí eso es ya de traca.

  7. Fran dijo:

    Este te va a gustar Ezequiel:

    La unión coordinada entre células distintas aportó a la vida los beneficios del aumento de tamaño y la división del trabajo. Pero, como cualquier avance, también implicó nuevos retos como la cooperación, la comunicación y la necesidad de controlar el sistema. La existencia de la vida multicelular se rige por las leyes de un ‘comunismo’ biológico donde el interés del ‘pueblo’ está claramente por encima de las necesidades individuales. Si no es así, el invento no funciona.

    Continúa en:

    http://www.publico.es/449970/crear-vida-multicelular-en-60-dias

    • Ezequiel dijo:

      Es interesante que se reivindique una perspectiva holística, pero hay que tener cuidado con el uso de las metáforas. Así como me parece pertinente criticar el uso descuidado de metáforas por parte de la sociobiología (gen “egoísta”, hormiga “reina”, etc), creo que es igualmente necesario cuidarse de hacer lo mismo desde una posición políticamente opuesta.
      Sobre el aspecto técnico del experimento, por supuesto, no puedo opinar nada.
      Saludos.

  8. Carlos dijo:

    Gran artículo que no había leído, .., lo haré hoy detenidamente. Buscando informarme sobre esto me descargué un ensayo de Gustavo Bueno donde compara el determinismo cultural de Harris o Levi Strauss con el materialismo histórico de Marx.
    Es un ensayo complejo con mucho lenguaje lógico, pero seguro que te interesa.

    Si no lo conoces Gustavo Bueno es el filósofo español más importante con vida, quizás el más importante de nuestra historia. Desarrolló su propia escuela filosófica,.., el materialismo filosófico donde partiendo del materialismo histórico intenta darle una vuelta de tuerca.
    Son muy interesantes todos sus ensayos por su erudicición y afán de llegar a la profundidad de las cosas.

    Bueno dice, que a día de hoy, no seguir el materialismo histórico es como ser precopernicano.

    Si te interesa el pdf anda por google, se llama Determinismo cultural y materialismo histórico publicado en los años 70 en la revista Basilisco.

    Un saludo

  9. Fran dijo:

    Con Gustavo Bueno pienso que te equivocas. Es innegable su talla intelectual, pero de marxismo, creo que poco. Hay críticas bien razonadas en la red, que exponen como lo que ha hecho realmente Bueno, que hasta hace poco se declaraba admirador de Stalin ( conferencia con Beiras y Lascasta) es volver al idealismo de Hegel. Además de sus posiciones reaccionarias en muchos temas, como la apropiación de las tesis revisionistas y franquistas de Pio Moa, su TCC que parte del symploké platónico, me parece errada, ya que todo se relaciona con todo, aunque después haya nexos principales y secundarios. Me parece interesante leerlo por su erudicción, pero estando muy alerta. Para mi hay marxistas como Gonzalo Puente Ojea, aunque mucho más centrado en el estudio del fenómeno religioso donde es una autoridad mundial, con igual erudicción, y por su postura intelectual y política absolutamente marginado por el establishment.

  10. Carlos dijo:

    Me imagino que Gustavo Bueno habrá tenido durante su vida distintas fases políticas, pero si es un seguidor aunque sea crítico del materialismo histórico.
    Pero bueno, lo importante es su erudicción y ese ensayo está bien

    UN saludo

  11. kryius dijo:

    Creo que deberias cambiar el titulo por “darwinismo social”. Ademas el genoma no determina nada en el sujeto. Solo predispone. Los genes pueden activarse y desactivarse y esto ocurre por influencia del ambiente, de la nutricion, del stress, etc. El epigenoma,es precisamente un mapa de los genes que estan activados y los que no, mediante algunas moleculas que se les adhieren, Los rasgos epigeneticos pueden ser heredables, es un medio de adaptacion.

    Lo que nos diferencia entre personas es esencialmente el epigenoma y no el genoma. Por eso por mas que dos gemelos sean geneticamente iguales, siempre habra diferencias entre ellos, incluso en su forma de pensar, en el desarrollo cognitivo. Y es que, aunque vivan en la misma casa, el ambiente siempre sera diferente a nivel molecular.Es lo que da paso a la diferenciacion celular del cigoto, porque si en un comienzo el cigoto se divide en dos celulas identicas, en algun momento ocurre la “diferenciacion”, y esta se debe al cambio ambiental de cada celula al interactuar con una cantidad diferente de estas. De lo cuantitativo a lo cualitativo.*

    Saludos ezequiel.

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