Sobre el rol monetario del oro

En los comentarios del blog ha surgido alguna discusión sobre el carácter del dinero, sobre si su valor está determinado por una convención cultural inmaterial, por el poder del estado, o por alguna otra cosa igualmente intangible. Este tipo de opiniones contradicen la teoría monetaria marxista, según la cual el dinero tiene valor porque es una mercancía, y entonces el papel dinero representa el valor de aquel dinero “fuerte” o “real”. Por supuesto, el hecho de contradecir la teoría marxista no es objetable en sí mismo. Sólo es objetable que las teorías alternativas terminen siendo incoherentes de alguna forma, o que no se contrasten favorablemente con la realidad.

Sobre este asunto, el de la “inmaterialidad del dinero” existen pues varias teorías, de orientaciones muy distintas. Por un lado está la neoclásica, que casi ni vale la pena mencionar, ya que en seguida se contradice a sí misma. Por otro lado están las versiones regulacionistas con algún parentesco con el marxismo, que caen en otra serie de contradicciones y terminan descansando en la teoría cuantitativa del dinero.

Todo esto (¡y más!) es desarrollado en un trabajo de Astarita cuya lectura va a premiar con creces a quienes hagan el esfuerzo y estén interesados en entender qué es eso del dinero y la emisión bancaria, la inflación, etc. En la primera parte del trabajo, Astarita critica la consistencia de las teorías mencionadas, y en la segunda parte critica la correspondencia de estas teorías con la historia real. Luego pasa a desarrollar la teoría monetaria marxista y sus complejidades en el mundo actual.

Dejo la segunda parte, sobre la historia del dinero y el oro, que creo que puede despertar el interés de los lectores.

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<<Una falsa perspectiva histórica

Entre otros elementos, la fuerza de una teoría se demuestra en su capacidad para interpretar los hechos históricos. En este terreno la tesis de la desmaterialización del dinero tampoco pasa la prueba. Es que los defensores de esta tesis deben postular que en algún momento se produjo un corte abrupto por el pasaje de un régimen de convertibilidad, con referencia del billete al oro, a un régimen de no convertibilidad, en el cual el billete es creación estatal pura, sin referencia al oro. Pero esa división sólo puede efectuarse por un acto de abstracción analítica que deja de lado las condiciones históricas concretas en que se desenvolvieron la convertibilidad, primero, y la inconvertibilidad después.

Por ejemplo, en el siglo 19 durante largos años se estableció oficialmente la inconvertibilidad de la libra esterlina. Y el banco de Inglaterra durante la mayor parte de su historia se manejó con muy pocas reservas de oro. ¿Por qué no se postula entonces que en esos períodos el dinero era creación estatal pura? Otro caso es el de Prusia, donde existía el billete de curso forzoso, sin convertibilidad. Al respecto Marx afirmaba que

…la convertibilidad del billete, es decir, la posibilidad de cambiarlo por oro o plata sigue siendo la ley económica, diga lo que dijere la ley jurídica [Marx (1980) p. 69].

¿Es correcta esta afirmación, según la tesis de la desmaterialización del dinero? Pero incluso siglos antes de que Marx escribiera su obra las monedas metálicas constituían en la práctica moneda fiduciaria, esto es, eran signos que se recibían aun sabiendo que no se podría vender a ese mismo valor en cualquier parte[8]. Por eso insiste Vilar, en la misma línea de pensamiento del pasaje de Marx antes citado:

Nuestra calderilla e, incluso antes de 1914, las monedas divisionarias “pasan” por valores superiores a su valor como objeto-mercancía. Todas estas monedas son “fiduciarias” en el sentido de que deben su capacidad de pago a la decisión de un poder y que la conservan en la medida en que el público confía, ya sea en la capacidad de reembolso de la autoridad emisora (es el caso de la moneda “convertible” en oro), ya sea en una suficiente estabilidad del poder de compra que representa (si no es convertible en oro) [Vilar (1982) p. 26].

Tampoco es correcto sostener –como hace Lipietz (1983) p. 161- que la emisión de moneda crediticia estuviera limitada necesariamente por la moneda mercancía. La generación de dinero crediticio era, en términos relativos, por lo menos tan importante como lo es en la actualidad. Por esa razón Marx sostenía, en crítica a la ley bancaria inglesa inspirada en Ricardo, que era absurdo atar la generación de dinero bancario a las leyes de la emisión de billete de curso forzoso. Incluso, como también señala Vilar, ya en el siglo 16 las “compensaciones” (esto es, el crédito) en los libros de feria en Europa liquidaban mayor número de negocios que el oro y la plata, que sólo intervenían para liquidar los saldos; esto es, una gran pirámide de créditos se elevaba sobre una muy estrecha base metálica[9]. Lo cual era necesario en la medida en que la cantidad física de oro extraído de la tierra jamás podría haber cubierto las transacciones: se calcula que todo el oro disponible en Europa hacia 1500 podía ser contenido en un bloque cúbico de 2 metros de lado [Vilar (1982) p. 24].

Por otra parte, ¿cómo se consideran, desde la tesis de la desmaterialización del dinero, las décadas que van de 1914 al sistema de Bretton Woods? Si bien Estados Unidos vuelve al patrón oro en 1919, y Gran Bretaña, y luego otros países lo hacen en 1925, en la mayoría de los casos no se trató de la vuelta a un verdadero patrón oro. Esto es, a un sistema en el cual las monedas de oro circulan libremente y los billetes son fácilmente convertibles al oro. Salvo Estados Unidos, Suecia, los Países Bajos y algunos países latinoamericanos, la mayoría de los países “adoptaron una versión atenuada del patrón completo con restricciones a la convertibilidad del dinero metálico en oro y a la exportación de oro” [Aldcroft (1985) p.158]. Ya hacia fines de la década del veinte, y profundizando una tendencia que se había iniciado a principios de siglo, la mayoría de los países tenían importantes reservas en monedas extranjeras que estaban respaldadas por oro. En 1910 el porcentaje de monedas extranjeras en las reservas de los bancos centrales era, en promedio, el 36% del total; y en 1930, antes de la crisis, del 37% [Bordo Eichengreen (1998)].  O sea, se trataba de un sistema patrón cambio oro. La inconvertibilidad era un hecho para la mayoría de las monedas. Por otra parte es importante destacar que la crisis bancaria y financiera de 1931, con la inconvertibilidad de la libra y otras monedas, provoca una corrida hacia el oro, que se veía como reserva última de valor. En 1932 el porcentaje de monedas extranjeras en las reservas había caído al 11%. ¿Por qué esta vuelta al oro si el dinero, según la tesis de la desmaterialización, puede referenciarse a sí mismo en cuanto signo de valor?

En cuanto al sistema establecido en Bretton Woods, hasta 1968, por lo menos, hubo convertibilidad oficial del dólar al oro. Esto es, regía un sistema cambio patrón oro internacional. Los partidarios de la tesis de la desmaterialización del dinero sostienen que el dinero ya se había desmaterializado. Pero entonces, ¿por qué las corridas hacia el oro desde finales de los sesenta? ¿Por qué la preocupación por el precio oficial del oro y por las reservas que se evidencia hasta la crisis del sistema de Bretton Woods? Sólo al precio de restringir la validación del dinero al ámbito nacional, esto es, al precio de hacer abstracción de las condiciones de validación internacional del dinero, se puede sostener que el dinero de banca central se había desligado, en aquellos años, completamente del oro.

Se desconoce la permanencia del oro en el sistema monetario

Además de presentar una falsa división en términos históricos, la tesis de la desmaterialización del dinero no puede explicar por qué el oro sigue funcionando como medio de reserva y atesoramiento. Remarcamos algunos hechos:

a)      Luego de casi tres décadas de inconvertibilidad del dinero al oro, las reservas oficiales siguen por encima de las 30.000 toneladas de oro; esto representa aproximadamente una cuarta parte del oro extraído a lo largo de la historia.

b)      En contrapartida, los DEG (derechos especiales de giro) no pudieron convertirse en moneda fiduciaria internacional, en especial a partir de que perdieron el respaldo oro; o sea, los DEG no legalizan “la pseudo validación internacional” de la moneda. Ni el dólar ni el euro se vinculan a los DEG como referencia última de valor.

c)      La proporción de oro/reservas oficiales en Estados Unidos es del 61,6%; en Francia el 55,4%; en Alemania el 30,6%; en Italia el 44,2%; en Suiza el 49,5%, en Austria el 29%; en Bélgica el 41% (datos de 1994).

d)      El FMI afirmó, en 1995, el rol monetario del oro y decidió que debía evitarse cualquier movilización de su stock de oro que debilitara su posición financiera global; sostuvo que las tenencias de oro le daban capacidad de maniobra y agregaban credibilidad a sus balances.

e)      Cuando se crea el Banco Central Europeo se decide que el 15% de sus reservas estén constituidas por oro.

f)        La suba del precio del oro que se produjo desde setiembre de 1999 a marzo de 2005, desde 265 a 425 dólares, no se correspondió con una suba parecida de los metales en general. Tampoco corresponde a un aumento de la demanda del oro por razones industriales.

g)      A mediados de los noventa se calculaba que los stocks privados de oro comprendían unas 60.000 toneladas en joyería –incluye la joyería que tiene como principal motivo la inversión- y otras 24.000 toneladas en forma de barras y monedas.

h)      El oro se comercializa principalmente a través de bancos, los bullion banks, como el Credit Suisse, Union Bank of  Switzerland, Suisse Bank Corporation, Republic National Bank y N. M. Rotschild. Estos bancos tienen sus propias refinerías de oro y mecanismos para la fijación de precios. Este mecanismo “bancario” de fijación de precios es digno de notar, y volveremos luego sobre él.

i)        Se calcula que el volumen comercializado de oro – físico o en contratos- excede las 300.000 toneladas anuales, lo que representa una cifra más de 100 veces superior a la producción anual, y más del doble del stock mundial. A fines de los noventa el volumen diario de transacciones equivalía al volumen que se negociaba diariamente entre dos monedas importantes, el yen y el marco, por ejemplo. Este movimiento no se puede explicar si se considera al oro como un metal más, sin funciones monetarias

Estos datos no pueden ser explicados por la tesis de la desmaterialización del dinero. Insistimos en esta pregunta: ¿por qué se mantiene semejante cantidad de valor inmovilizado, en especial en lo que hace a las reservas oficiales, si el oro ha perdido todo rol monetario? Notemos que el rol de “reserva” es clave entre las funciones de la moneda. Con razón Lipietz, luego de referirse a las tres funciones clásicas del dinero – patrón de precios, medio de circulación y medio de pago y de atesoramiento, o de reserva – afirma que, como lo destacaba Marx

…sólo la tercera implica la forma social de la “verdadera moneda”, es decir, la capacidad de validar socialmente una producción social sin tener necesidad de ser ella misma validada [Lipietz (1983) p. 140].

Si bien actualmente el oro no cumple el rol de medio de pago, sí lo hace en cuanto medio de atesoramiento en el sistema monetario internacional. En el atesoramiento el dinero se petrifica como encarnación pura del valor, de la riqueza y del poder social, y “el oro se retiene como dinero” [Marx (1999) t. 1, p. 91]. Esto implica, en primer lugar, que el oro no es demandado en cuanto simple metal, sino en cuanto equivalente general, por su existencia económica como dinero-mercancía. En segundo término significa que no se lo demanda como moneda acuñada bajo forma nacional, sino como pura y simple encarnación de trabajo humano, como equivalente general mundial. Su valor de uso es conservar valor, tiempo de trabajo directamente social. ¿Cómo se puede pasar por alto esta circunstancia cuando se ha reconocido que el atesoramiento implica una (la otra es el medio de pago) de las formas de la “verdadera moneda”?

Obsérvese que esta cuestión remite al tema de cuál es el respaldo último del dólar, o el euro. En este respecto los altos funcionarios de los bancos centrales parecen tener una percepción más justa de la verdadera relación entre los billetes y el oro cuando justifican la tenencia de reservas de oro –y la compra del metal cuando crece la desconfianza en el billete- diciendo que, después de todo, “el oro es la única reserva que no es constituye el pasivo de algún gobierno”. O, como dijo Alan Greenspan, “el oro todavía representa la última forma de pago en el mundo… in extremis el fiat money no es aceptado por nadie”>>

http://rolandoastarita.com/CONCEPCIONESDELDINERYRODELORO.htm

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Ver también:

http://rolandoastarita.wordpress.com/2010/09/29/oro-teoria-cuantitativa-y-marx/

http://rolandoastarita.wordpress.com/2010/08/30/el-rol-monetario-del-oro/

http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/08/10/una-vez-mas-el-oro/

http://rolandoastarita.com/DIALECTICAYDINEROENMARX.htm

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Acerca de Ezequiel

Marxista.
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