Demanda sin utilidad

Demanda sin utilidad

Sigo saqueando a Diego Guerrero. Esta vez es para aclarar una cosa que comprensiblemente, ha de confundir a aquellos que estén muy permeados por el sentido común de la economía burguesa. Parece que al hablar de demanda se tiene necesariamente que estar hablando de utilidad. Entonces, cuando se refuta la relevancia del concepto neoclásico de utilidad, parecería que desaparece la demanda… no  puede imaginarse una cosa separada de la otra, y entonces ante los argumentos racionales que refutan la utilidad, se opone una resistencia irracional porque no puede concebirse una economía sin demanda. Al conectarse irracionalmente (por costumbre) a la utilidad y a la demanda, se dificulta la recepción diáfana del razonamiento crítico.

Por esto voy a mostrar la refutación de Guerrero a la idea de que la demanda necesita de la utilidad:

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“2.2. Demanda sin utilidad.
La ley de la demanda ya estaba en los clásicos, en Marx, en Cournot y en Rubin; pero, como veremos en el Anexo 2, en ninguno de estos autores se requiere del supuesto de la utilidad para derivar las propiedades y la forma de lo que hoy se entiende por la curva de demanda26. Sin embargo, antes de estudiar estos casos en dicho anexo, podemos analizar ahora el caso de un autor contemporáneo que hace algo parecido, aunque requiriendo algo que no exigían los “clásicos” ni los primeros neoclásicos: el supuesto de no saciabilidad.

2. Oferta y demanda en Marx: la Tesis de la asimetría
“(…) Los diversos valores individuales deben estar nivelados para formar un solo valor social, el valor de mercado arriba expuesto, y para ello se requiere una competencia entre los productores de mercancías del mismo tipo, lo mismo que la existencia de un mercado en el cual ofrezcan conjuntamente sus mercancías. A fin de que el precio de mercado de mercancías idénticas, cada una de las cuales, sin embargo, ha sido producida bajo circunstancias individuales ligeramente diferentes, corresponda al valor de mercado y no diverja de él, no aumentando por encima del mismo ni disminuyendo por debajo de él, se requiere que la presión que ejercen mutuamente los diversos vendedores sea lo suficientemente grande como para lanzar al mercado la masa de mercancías que exigen las necesidades sociales, o sea la cantidad por la cual la sociedad puede pagar el valor de mercado. Si la masa de productos excediese dichas necesidades, habría que vender las mercancías por debajo de su valor de mercado; a la inversa, habría que venderlas por encima de su valor de mercado si la masa de productos no fuese lo suficientemente grande o, lo que es lo mismo, si la presión e la competencia entre los vendedores no fuese lo suficientemente poderosas como para obligarlos a llevar esa masa de mercancías al mercado (…) Si en consecuencia la oferta y la demanda regulan el precio de mercado, o mejor dicho las desviaciones de los precios de mercado con respecto al valor de mercado, por otra parte el valor de mercado regula la relación entre oferta y demanda o el centro en torno al cual las fluctuaciones de la oferta hacen oscilar, a su vez, los precios de mercado (…) El intercambio o venta de las mercancías a su valor es lo racional, la ley natural de su equilibrio; a partir de ella pueden explicarse las divergencias, y no a la recíproca, la ley a partir de éstas.”
“Nada más fácil de comprender que las desigualdades entre la oferta y la demanda (…) La dificultad real estriba en definir qué debe entenderse por coincidencia entre la oferta y la demanda (…) Cuando la oferta y la demanda se anulan mutuamente, dejan de explicar nada, no actúan sobre el valor de mercado, y con más razón aun nos dejan a oscuras en cuanto a por qué el valor de mercado se expresa precisamente en esta suma de dinero y no en otra (…) De hecho, la oferta y la demanda jamás coinciden (…) Sin embargo, en economía política se supone que coinciden; ¿por qué? Para considerar los fenómenos en la forma que corresponde a sus leyes, a su concepto (…) Por consiguiente, si en absolutamente ningún caso concuerdan la oferta y la demanda, sus desigualdades se suceden de manera tal (…) que si se considera el conjunto en un lapso mayor o menos, la oferta y la demanda coinciden permanentemente; pero ello sólo como promedio del movimiento transcurrido, y sólo como movimiento constante de su contradicción (…) A algunas personas les parecerá bien decir (…) que el precio natural, al igual que el precio de mercado, dependen de la proporción que guardan entre sí la oferta y la demanda (…) Malthus (…) no advierte el astuto señor que en el presente caso ha sido precisamente el cambio en el cost of production [costo de producción] es decir también en el valor, el que había provocado la modificación de la demanda y por consiguiente de la proporción entre la oferta y la demanda (…) lo cual demostraría precisamente lo contrario de lo que pretende demostrar nuestro pensador; pues demostraría que la modificación de los costos de producción no está regulada en modo alguno por la proporción entre la oferta y la demanda, sino que, por el contrario, ella misma regula esta proporción”
(Marx, 1894, pp. 228-9, 237, 239-40, 242).

Harry Johnson demuestra también que no es necesario ninguno de estos supuestos (salvo el de no saciabilidad) para deducir la ley y la curva de demanda. John Milgate –para quien la teoría de la demanda basada en las “características de las mercancías”, de Lancaster, es “un simple corolario del teorema de Johnson”– ha mostrado que para esto lo único que se requiere es el “teorema de Johnson”, que significa que la “definición de bienes conlleva toda la teoría de la demanda” en sí misma (NP, 2, p. 546):

“Definamos un bien como un objeto o servicio de los que el consumidor elegiría tener más. Entonces la cesta de bienes que elige cuando tiene más dinero para gastar (siendo los precios constantes) debe representar más bienes de los que elige cuando tiene menos dinero para gastar (pues podría haber tenido más de cada uno de los distintos bienes).
i. Si su renta aumenta, compra más bienes; esto implica la presunción de que normalmente el efecto renta es positivo.
ii. Si elige la cesta B cuando podría haber tenido la cesta A por el mismo dinero (es decir, Σpbqb = Σpbqa), no elige A si pudiera haber tenido B por menos dinero, porque esto significaría que la cesta B representaba menos bienes que la cesta A, y choca con la definición de bienes. Por tanto, cuando se elige A, B ha de ser al menos tan cara (es decir, Σpaqb ≥ Σpaqa). Esto significa que el efecto sustitución es no negativo (mediante resta, Σ(pb – pa) (qb – qa) ≤ 0).
Por tanto, derivamos las dos partes de la ley de la demanda de la definición de bienes. La hipótesis de la que la hemos deducido es que los bienes son bienes” (Johnson, 1958, p. 149).

Por otra parte, nada menos que un Milton Friedman reconoce que “la utilidad marginal decreciente da una inclinación negativa a la curva de demanda, pero el hecho de que la curva de demanda tenga esta inclinación no exige que la utilidad marginal sea decreciente” (p. 60). Sin embargo, esto se refiere exclusivamente a un solo tramo, convexo, de la curva de utilidad total, a la que a menudo se la hace adoptar una forma (en S) similar a la función de producción.
Por último, algo que tiene mucha más importancia que lo de Friedman. El supuesto de insaciabilidad del consumidor tienen mucho que ver con la necesidad de eliminar el indeseado tramo negativo de la curva de utilidad marginal, que deriva del primitivo supuesto neoclásico de la saciedad. Dado que, supuestamente, el consumidor maximizador iguala siempre la utilidad marginal al precio, de esto habría que deducir un tramo negativo (de precios negativos) en la curva de demanda individual y, por consiguiente, también un tramo negativo de la curva de demanda de mercado. Es decir, cantidades demandadas finitas para precios negativos, lo cual casa mal con la hipótesis de un consumidor maximizador, que podría hacerse rico con una demanda tendente a infinito para esos precios negativos (que supondrían ingresos monetarios positivos para el comprador).”

Nota del inciso 2.2:

26 No debe olvidarse que la ley de la demanda es algo tan general que hasta “las ratas albinas tienen una curva de demanda decreciente”, ya que “instintivamente este animal sigue la ley de la demanda”, de forma que “al caer el precio, la rata consume más del bien relativamente menos caro” (Maurice y Phillips, 1992, p. 213). Además, esta conducta no sólo caracteriza a todas las “otras ratas”, sino también a muchos “otros tipos de animales” (ibid.).

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En el libro del que está extraído este pasaje, se explican muchísimas críticas a la utilidad marginal.

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Acerca de Ezequiel

Marxista.
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20 respuestas a Demanda sin utilidad

  1. Jorge dijo:

    Sigue así, Ezequiel. Sigo esto desde hace un mes como máximo, pero es muy necesaria la labor que desempeñáis tanto tú como Astarita en vuestros blogs (?), no ya tanto por las personas con actitud científica, sino en cuanto que herramienta de fácil acceso para esclarecer categorías fantasmagóricas propias de los liberales, en particular, y libertarios, en general.

    Saludos.

  2. Esteban dijo:

    Exactamente iba a comentar el “feeling” que se tiene aquí, Exponen (tú y Astarita) cosas bastante complicadas que hacen que se entienda lo que dicen de una manera mucho más sencilla que con una aproximación directa al marxismo, siempre recomiendo leer a Astarita cuando me preguntan para “comenzar” en el marxismo. Sus escritos hicieron que le perdiera el miedo al marxismo.

    Tengo una duda: ¿Terminó en algo tu debate con Chema aquí? http://chemazdamundi.wordpress.com/2011/12/01/la-rosa-de-peters-una-critica-al-pseudocientificismo-del-neomarxismo/

    Saludos.

    • Ezequiel dijo:

      Terminó en que no me publicó dos comentarios, uno en el post sobre la Rosa de Peters, y otro en el post sobre utilidad marginal, donde expuse las críticas que después publiqué en el post sobre la teoría utilitarista. Como se verá en el link, me bloqueó, y no sé si en algún momento posterior ha tratado de disimular su ignorancia respecto a las teorías del valor.

      • Esteban dijo:

        La verdad es que ideológicamente he ido “bajando” el tamaño de mi torre de marfil.

        La verdad es que pasar de casi ultraliberar a comenzar a estudiar a Marx, se dice en pocas palabras pero la verdad fue complicado, al menos la parte de “reconocer” algunas cosas, me imagino que se debe sentir igual cuando a un creyente le plantean argumentos contundentes contra su fe, como mi alejamiento de la fe fue gradual no podría entender del todo cómo se siente eso, pero cosas como defender las bondades de la “propiedad privada” anteriormente y ahora no, me hacen ver lo dogmático que se es hasta ciertos puntos, incluso cuestiono cómo muchos ateos “express” se burlan de creyentes cuando ellos tienen prácticas intelectuales similares en otras áreas del pensamiento, al parecer los seres humanos tenemos la fea costumbre solamente no cuestionar lo que nos incomoda, si no que sólo cuestionamos lo que nos afecta: porque en un aspecto profundo es lo único que nos incomoda.

        Una frase de Upton Sinclair, político estadounidense de primera mitad del siglo XX resume con ejemplo esa actitud:

        “Es difícil hacer que un hombre comprenda una cosa, cuando su salario depende de su no comprensión de ésta”.
        Marx fue de los pocos que han podido desprenderse de eso y es fundamental para entender la lucha de clases.

        Por cierto; Upton Sinclair probablemente es uno de los escritores más infravalorados por los establishment culturales y mediáticos -que están prácticamente cohesionados en casi todo el mundo-, sus libros son pozos sin fondo de críticas a la idiosincrasia estadounidense -y prácticamente por eso: de la anglosajona en general-. Creo que era socialista.

  3. Ezequiel dijo:

    No conocía a Upton Sinclair, por lo que he visto parece muy interesante, lo voy a tener en cuenta para alguna lectura futura. Veo que lo ha elogiado Jack London, con lo que está bien recomendado.

    Sobre las trayectorias intelectuales de cada uno, ciertamente, todos venimos de algún punto más o menos distinto al actual. En mi caso, hasta hace no mucho tiempo compartía ideas con el reformismo nacionalista, y por supuesto en algún momento fui católico.
    Sobre esto último comparto el desapego por quienes desde su despertar al ateísmo se sienten de alguna manera “superados” respecto a quienes aún mantienen su fe. Por las mismas razones que usted, y porque es muy cómodo obviar cuales son los motivos materiales que generan esa necesidad de consuelo irracional.
    Uno de los primeros esfuerzos críticos de Marx fue el de rechazar la crítica a la religión como si ésta fuera una mera tontería de la que se escapan los más piolas. En cambio, insistió en que hay un mundo material que hace miserables a las personas, tan miserables que necesitan algún consuelo, y éste es la religión. De aquí la famosa frase de que “la religión es el opio de los pueblos”: es lo que les amengua el dolor para no suicidarse en masa.
    Por lo tanto, sin cambiar las condiciones materiales de vida, es ilusorio e incluso hipócrita y autocomplaciente, el abogar por la demolición de las religiones, y luego hacerse el sorprendido ante lo infructuoso de la tarea, como hace el desagradable personaje de Richard Dawkins.

    Saludos.

  4. Jorge dijo:

    Seguí también el debate con Chémaz y al igual que tú también detecté un desconocimiento evidente de la TLV en Marx.

    Consulta: ¿Conoces trabajos de contrastación empírica de la TSV?

    Hasta el momento solo he leído trabajos de evidencia empírica para la TLV pero no he podido dar con la contraparte, estuve investigando sobre trabajos de Jevons pero solo me he topado con asuntos sobre la paradoja de Jevons y no con contrastaciones empíricas de la TSV.

    • Ezequiel dijo:

      Es que es imposible contrastarla empíricamente. No es que sea “difícil” medirla porque se trata de algo inaprensible por suponerse que es algo inserto en la mente de los individuos, y que por lo tanto es “trabajoso” hacer la medición. No. Es que el objeto de la medición no existe (mejor dicho: no puede existir, es ilógico). La utilidad marginal no puede medirse porque no existe tal cosa. ¿Porqué? Por la misma razón por la cual no existe el “amor marginal” ni éste puede medirse, al igual que cualquier sentimiento subjetivo.
      Esto ha sido admitido en parte por neoclásicos como Samuelson, que entonces tienen que renunciar a medir la utilidad marginal, por un lado, pero por el otro siguen afirmando (no argumentando ni probando) que la U.M. existe, y dicen que su manifestación empírica está en los precios (el que haya precios demuestra que existe U.M., como si la existencia de precios sólo pudiera explicarse por este postulado), y entonces caen en el argumento circular que ya vimos en otro lado: los precios están determinados por la utilidad marginal, y la utilidad marginal puede medirse (y por lo tanto compararse empíricamente con los precios)… mediante los precios… entonces para comparar la utilidad marginal con los precios y ver si coinciden y si uno determina al otro, el neoclásico termina comparando… ¡precios con precios!
      El núcleo de todo esto es que la utilidad marginal no puede asirse (porque no puede existir) y por lo tanto no puede contrastarse empíricamente con los precios.

      • Jorge dijo:

        Comprendo la argumentación de Guerrero y de los marxianos al respecto. Racionalmente podemos “deducir” de manera muy fácil que cuantificar en general la mente, y, en particular, la utilidad en la mente, es algo que suena a caminar sobre el agua, o a convertir el plomo en oro, pero, ¿No te despierta curiosidad la seguridad con que los neoclásicos afirman que la TSV está empíricamente contrastada por Econometría y hasta por Neuroeconomía?

        Le consulté directamente a Chémaz sobre trabajos empírico-analíticos que contrasten la TSV y me prometió que en el siguiente artículo en el que está trabajando incluiría una respuesta acabada. Será muy interesante.

        Me imagino que para contrastar empíricamente la TSV primero se debe realizar una medición científicamente seria de la Utilidad Marginal. Lo más cercano a aquello y lo único que he encontrado es una asignación total y completamente arbitraria de números a la variable UM, utilizando el método deductivo: “la elección de la persona A fue el producto X y no Y, por tanto se deduce que la UM de X > Y” en el caso de los neoclásicos ordinales… Peor aun esto en el caso de los cardinales, llegan, ponen los números ya está asunto solucionado (¿?)…

        Le recomiendo estar atento al blog de Chémaz, si tiene contacto con Astarita podrías comentarle acerca de aquel blog, sería interesante.

        Saludos

      • Ezequiel dijo:

        No conozco trabajos que intenten medir la U.M directamente, si se entera de alguno, avíseme, que nunca vienen mal las curiosidades.

        Sobre la seguridad con que los neoclásicos afirman cosas, sí me producía mucha curiosidad, hasta hace un tiempo. De a poco me voy acostumbrando al empecinamiento de la gente en defender ideas absurdas, y en muchos casos en defender ideas en las que no creen.

        Sobre lo de Astarita, me incomodaría mucho molestarlo por ese blog. Las falencias de su autor son demasiado básicas. Por otro lado cualquiera puede contactar a Astarita en su blog o en su mail, que es público, y consultarlo sobre temas como el que usted me ha mencionado. Seguramente lo podrá ayudar mejor.

        Saludos.

      • Ezequiel dijo:

        Quiero agregar una cosa. Más allá del interés que pueda tener el buscar la utilidad marginal de cualquier manera, es de todos modos un problema irrelevante para la economía, desde que se puede demostrar en una breve oración, que la demanda no puede tener una influencia determinante en el valor de cambio, dado que la oferta es flexible, como hemos visto en otro lado. Sólo en un escenario irreal de tiempo estático o muy breve sin posibilidad de aumentar o disminuir la oferta, la demanda puede alterar significativamente al valor de cambio.

  5. Chepamindundi dijo:

    Coincido con esta apreciación de irrelevancia, en la vida real cuando se consume no te bajan el precio por muchas unidades que compres, independientemente de tu nivel de satisfacción y de lo que pagarías por una unidad más. En el clásico ejemplo del agua seguiré pagando lo mismo por cada vaso por mucho que haya colmado mi sed, lo contrario me llevaria a una lógica de provisionamiento ingente hasta reducir al máximo su precio.

    Respecto al próximo art de Chepa, pienso que estrategicamente es conveniente entrar a la discusión con toda la artillería posible, dado que es un blog con bastante difusión, aprovechando esa misma difusión a nuestro favor. No es necesario que la discusión se dé en su blog, y someterse a una situación de posible censura, sino contestar desde nuestros propios blogs y enlazar las críticas al suyo.

    Por cierto el narcisismo de este hombre y su SOBERBIA , aunque viéndolo en las fotos parece un tragasopas y que pertenece a un partido de cuño neofalangista como UPyD, una especie de remedo de UCD donde no hay izquierdas ni derechas, ni ricos ni pobres, sino buenos y malos gestores y donde se desprecia la rehabilitación de las víctimas de la dictadura franquista ( aunque este pobre hombre no para de hablar de su abuelo fusilado mientras milita en este engendro) VAN PAREJAS a la cantidad de follaje, simplismos y groserías con que adorna sus artículos, que los hace interminablemente tediosos. Es más el último artículo se puede resumir perfectamente en una cita y la falsedad de esta, lo cual se podría ventilar en un par de párrafos, pero prefiere atormentar a los lectores con una retahila de sandeces y autobombo insoportable.

  6. Antonio dijo:

    Le he preguntado a Chepamindundi o como se llama cual era su opinión sobre el debate de Cambridge.

    DIce que el debate no fue científico, sino “filosófico” (no sé que tiene de exclusivamente filosófico un debate sobre la medición del capital como factor de producción
    Que los marxistas (Sraffa debía ser marxista ortodoxo) “mintieron” en el debate, porque la utilidad marginal ha sido probada en el laboratorio por mucho que filosofen. Y que ha sido refinada mucho desde los austriacos.
    Que los marxistas se actualicen y estudien “neuroeconomía” porque la utilidad marginal ha sido probada “en el laboratorio”.

  7. Ezequiel dijo:

    Sí, por lo que usted dice, “Mapamundi” no conoce el tema del que está hablando, y por lo tanto hace afirmaciones generales, sin ningún contenido que haga referencia al problema en discusión.
    En cuanto a la utilidad marginal, en el post donde él explica qué es, no hace más que repetir las definiciones de manual, que son iguales a las austríacas. Toda la novedad que él introduce respecto a los austríacos es hacer representaciones matemáticas, y como si agregar un medio distinto de representación de una idea consistiera en la demostración de tal idea, recuerdo que cada vez que se le pedía una demostración de la utilidad marginal, se limitaba a copiar un cuadrito con las utilidades marginales en forma de números. Todo un teórico el muchacho. Para él el pensamiento, las refutaciones y demostraciones deben ser todo “filosofía”. Mientras, el tipo defiende una teoría idealista…
    Pero sobre todo, para defender la “vigencia” de la utilidad marginal hay que estar muy aislado de los debates en economía (como en efecto demuestra estarlo), porque con neurociencia o sin ella, la utilidad marginal es un intento de explicación de la actividad del agente económico, pero tal agente económico, además de ser inexistente como tal sujeto abstracto, es irrelevante para entender cómo se forman los precios, y esto ha tenido que ser admitido por algunos neoclásicos (ver el cap. 1 de “Valor…”) que admiten que si la oferta puede aumentar o disminuir en respuesta a la demanda, entonces la curva de precios no se altera, y por lo tanto, las valoraciones subjetivas son irrelevantes.

    Después voy a leer este art que encontré por ahí http://labalsadepiedra.org/wp-content/uploads/caballero_emociones.pdf
    pero recalco que, aunque los economistas marxistas y otros heterodoxos se ocupan de refutar absurdos como la utilidad marginal y otros, en realidad tienen que hacerlo porque estas ideas se sostienen desde la academia por su utilidad ideológica, pero no porque realmente tengan alguna pizca de valor intelectual que alimente el interés o la curiosidad. Si la utilidad marginal existiera (lo que sería tan ilógico como que existiera el amor marginal cuantificable) igual sería irrelevante. Para no hablar del individualismo metodológico que es la base de todas estas faltas de respeto al pensamiento económico.

    • Antonio dijo:

      Es que se nota que para toda la arrogancia que despliega, (con afirmaciones risibles y pomposas en su presentación como “ojoqueyodeestoseunhuevo que soy licenciado en “marketing”) y mi parienta experta en mitos….

      -Si dice que el debate de Cambridge fue un mero debate filosófico, sin implicaciones para la teoría económica convencional, es que no se ha mirado ni el artículo de la Wikipedia sobre el debate de Cambridge.

      -Ahora va a resultar que Sraffa o Joan Robinson, además de mentir, según él, eran marxistas ortodoxos. Es que te tienes que reir.

      -Y como bien dices, para hablar de que la teoría de la utilidad marginal ha sido muy refinada, cuando te contestaba (mientras te dejó contestarle) lo único que ponía son definiciones de la UMED y cuadritos de utontilidades de los neoclásicos. Jobar, con tanto conocimiento que tiene de “psicoeconomía” podía haber ido algo más allá de vagas generalidades.

      Un saludo.

      • Chepamindundi dijo:

        Si veis la discusión que ha tenido con un psicologo en su blog,( Victor Milán, que defendía que la psicología evolutiva es pseudociencia y Steve Pinker un charlatán) es de vergüenza ajena como lo ha censurado, ha manipulado las respuestas, ha atribuido posteriormente intenciones grotescas, cómo contestaba a muchas cuestiones con un NO MENTIRA Y PUNTO y con eso ya las daba por refutadas, cómo ha enlazado como fuentes artículos de la wikipedia o periodicuchos digitales, cómo se ha hecho con un pan dos tortas con cada respuesta que daba, cómo desprecia la filosofía y sus categorías ( sin tener ni zorra idea de la enorme trascendencia que tiene para las ciencias) .

        Un PALETO, que utiliza su blog como un Tribunal de la Inquisición. Este personaje no está abierto ni a la crítica más seria ( Por ejemplo hace tiempo le reprocharon que reprodujera el mito del Oro de Moscú, y le citaron historiadores como Viñas, Moradiellos, Reig Tapia, y otros de máximo nivel que desmontan el mito después de haber estudiado toda la documentación durante años y soltó sin complejos que eran autores estalinistas o almenos alguno de ellos. Y puso como prueba unas declaraciones de Largo Caballero y de José Giral absolutamente subjetivas y que responden a las tensas relaciones personales que había entre los actores en aquella época, sin tener ni zorra idea del contenido de la documentación que hay sobre el tema. Imaginaros que el muy PAYASO como José Giral dijo que debían quedar 2/3 del oro en Moscú, concluye que el robo fue de esos mismos 2/3.) HILARANTE. ES TONTO DEL CULO, pero esto sólo le funciona en la TIRANÍA DE SU BLOG, en un debate abiero SE LO COMEN, porque no tiene ni PUTA IDEA, y NO HAY MAYOR RASGO DE NECEDAD QUE EL ENGREÍMIENTO. Fijaos que JAMÁS ha aceptado ni UNA CORRECCIÓN a sus artículos. Es pura PRUEBA DIABÓLICA, ES INFALIBLE.

  8. Viejales dijo:

    La crítica de este hombre al marxismo va a ser como el parto de los montes, que al final nació un ratón.

    Ya en su crítica al neomarxismo se demostró que ni siquiera había leído El Capital, y que todas sus críticas venían de segundas lecturas y oídas. De todas formas no es su blog lugar para el debate, pues te censurará, te filtrará los comentarios y te insultara como si fueras un hereje. La soberbia de este hombre es equiparable a su ignorancia. Este hombre no es NADIE, es un simple licenciado de Marketing, ni siquiera de Económicas, que militaba en UPYD ( organización similar a la Unión Patriótica de la Dictadura de Primo de Rivera o a la UCD del falangista Adolfo Suárez) y al que he leído bastantes tonterías, en cuanto se sale de sus críticas a la escuela austríaca, el proyecto Venus, y demás charlatanes y magufos de feria, que es por lo que su blog se ha hecho famosete en la red.

    Tiene MUCHAS CARENCIAS, aunque su ombligo no le permita vérselas.

    Dice que fue una crítica filosófica y no científica, como si el análisis lógico no fuese científico.

    Luego dice que los marxistas mintieron en el debate ( ¿había marxistas en el debate de Cambridge? ) pero luego dice que la neuroeconomía estaba en pañales. ¿ Entonces en qué quedamos?

    Y que está demostrado en un laboratorio y ya está ¿en qué experimento? Además suena a individualismo metodológico que tira para atrás, como si en un laboratorio se pudieran reproducir todas las propiedades de una Economía social. ¿ Qué ha demostrado ese supuesto experimento, que si tengo sed ofreceré más cosas por el primer vaso de agua que por los siguientes? ¿ Y qué tiene que ver esto con la Economía real? ¿ Qué tiene que ver esto con el valor de las mercancias en una economía estas se reproducen en su mayoría de forma potencialmente indefinidad y en condiciones de competencia?

    Mejor que se dedique a desmontar los fraudes de videntes, ufólogos y cosas por el estilo, porque para esto ESTÁ MUY VERDE. Aunque el becario ese neocon que tiene por sociologo está PEOR TODAVÍA.

  9. AP dijo:

    Como va Ezequiel. Yo regresando de a poco al espacio virtual. Termino de leer esta entrega. Excelente contribución crítica tomada de Guerrero. Interesantes comentarios. Me llamó la atención la cantidad de observaciones acerca de este tipo: Chema. Hace mucho me había topado con algunas de sus críticas a los austríacos. Lo mejor que puedo decir es que algunas me resultaron graciosas. Corrido el velo hilarante, dispara desde el arsenal neoclásico, con lo cual convierte al debate en pura escolástica. Si realmente se cree el personaje que vende, es por que está enfermo. Una especie de ‘barrabrava’ de internet con aires de sabihondo titulado. No se que demostración ‘neurocientífica’ estará preparando para la TSV y menos que refutación del marxismo. La experiencia indica en estos casos, un comportamiento de rata acorralada. Seguirá prometiendo sesudos trabajos a la espera de que caigan en el olvido. Estos tipos saben muy bien con que y con quien meterse. Si finalmente se atreve a publicar algo, parafraseando sus insoportables prolegómenos, le saldrá de los cojones. En todo caso, brindará abundante material para la sátira. Hay que darle una dosis de su propia medicina. Por ahí lo ayudamos con el Edipo mal elaborado.
    Saludos y a todos los compañeros de este blog.

    • Ezequiel dijo:

      Hola AP, recuerdo que una de las eruditas críticas de este Chema a la escuela austríaca sostenía que su origen se debió a que Austria perdió la guerra con Prusia, y de ahí un “complejo de inferioridad” hizo surgir paladines de la intelectualidad vienesa, como Menger, Freud, y supongo que mucho más tarde, Hitler y Schwarzenegger (que de paso, es también austroliberal), porqué no. No se molestó en explicar porqué no pasó lo mismo en otros países derrotados.
      Una explicación al nivel de la de Huerta de Soto de que el socialismo hizo derrumbar al imperio romano.
      Pero en fin, con un título en marketing se le suben los humos a cualquiera, habrá que esperar a que se anime a exponer su refutación del marxismo, de la que hace años que viene gritando su certeza, para bajárselos, pero en realidad parece que no nos va a dar la oprtunidad. Es más taimado que los kamikazes austríacos.
      Saludos.

      P.D.: les mando un mail.

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