Contra las ventajas comparativas del comercio internacional

Contra la Teoría vulgar del comercio internacional:

“está todo bien”…

Específicamente sobre la teoría cuantitativa del dinero, usada por el economista clásico David Ricardo para desarrollar su teoría de la ventaja comparativa, cuyos mecanismos equilibradores fueron retomados por los economistas burgueses que se hacen llamar “neoclásicos”.

Aquí vamos a resumir una refutación del economista Shaikh a la teoría cuantitativa del dinero, teoría que sirve para sostener que existen ciertos mecanismos equilibradores en el comercio internacional, que ocasionarían el beneficio de todas las partes involucradas en un comercio libre. Por lo tanto, según esto, habría que seguir el consejo de abolir las trabas proteccionistas, sin tener en cuenta los grados diversos de desarrollo entre países.
Lo que sigue se encuentra desarrollado en el Capítulo 4: Comercio internacional del libro “Valor, acumulación y crisis” de Anwar Shaikh.

Empezaremos viendo cómo Ricardo relaciona su teoría del valor con su concepción del dinero.
Ricardo considera que existe un “precio natural” (precio de producción, en palabras de Marx) que se deduce de la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia (1) que equilibra los precios que suben o bajan por encima de cierto nivel tendencialmente fijo. A la vez se pregunta qué es lo que determina el “precio regulador” (precio directo, para Marx) sobre el que fluctúa el precio natural. La respuesta es la cantidad de trabajo humano, tanto vivo como muerto, que contiene una mercancía. (2) En el precio de mercado también intervienen los salarios y las tasas de ganancia, pero como sus movimientos se anulan entre sí, entonces lo determinante sigue siendo la cantidad de horas trabajadas. En base a éstas se compararían las mercancías.
Como el oro es una mercancía (luego veremos que no es tan simple), entonces su precio relativo también debe determinarse por la cantidad de horas que cuesta producirlo, esto al menos en el mundo de los precios de producción.

Pero en la superficie del mercado, las alteraciones de precios ocasionadas por las variaciones en la oferta y la demanda, también se aplicarían al oro, que de abundar demasiado, vería caer su precio en comparación a otras mercancías. Por lo tanto, “todos los precios en dinero subirán”. Esto, hasta que actúe la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia, y la cantidad y el precio del oro vuelvan a su nivel normal.

Pero, “si, al contrario, el oro fuera producido en un país extranjero como África del Sur, decir que el “precio” del oro en Inglaterra ha bajado, es como decir que su poder de compra de otras mercancías se ha reducido. El oro tendrá, entonces, poderes de compra distintos en diferentes países y saldrá de Inglaterra hacia los países donde su “precio” sea más alto; una vez más el efecto será bajar la cantidad de dinero en Inglaterra y así subir el “precio” del oro hacia su nivel natural. De esta forma, los flujos internacionales de oro conducirán a, más o menos, el mismo poder de compra del dinero (oro) en todos los países. Esta conclusión de la teoría cuantitativa clásica del dinero es conocida como la doctrina de la “paridad de poder de compra”.

Ahora pasamos al caso expuesto por Ricardo de dos países con desequilibrios comerciales.
En el ejemplo ricardiano de un Portugal que tendría ventajas absolutas en dos productos sobre Inglaterra, que sería menos productiva, la teoría cuantitativa del dinero haría que el déficit inglés se cubriera con exportaciones de oro, que a su vez provocarían una baja de los precios internos (por escasez de oro), que tendería a hacer más competitiva a Inglaterra (en términos nominales, ya que su productividad sería la misma), y permitiría que una de sus dos mercancías, la menos despareja en cantidad de horas de trabajo necesario para producirla (léase la más productiva), pueda competir eventualmente con ventaja contra su par portuguesa, equilibrando así el intercambio, y beneficiando a los dos países con la especialización en su producto de mayor ventaja relativa y el consecuente intercambio de cada uno por el otro a tasas mayores a las que tenían -y tendrían- internamente (por la relación entre los tiempos de trabajo comparados).

Veremos ahora la crítica a esta teoría, basada en la teoría del dinero de Marx.
Los precios se ajustan a los valores si la distribución del trabajo es apropiada a las diferentes necesidades sociales (relación entre oferta y demanda). Si esto no sucede, los precios de mercado se alejan de sus precios reguladores hasta que se reacomode la distribución del trabajo.

“la suma de los valores de las mercancías producidas en un período dado determina la suma de sus precios en dinero, y esto conjuntamente con la velocidad de circulación determina el número de monedas de oro (una onza) requeridas para la circulación de las mercancías.”
“¿Qué pasa, entonces, si hay más monedas de oro que el número necesario? Pues bien, la cantidad G es el número de monedas de oro que circulan porque facilitan la circulación de las mercancías. Por eso, cualquier cantidad de monedas en exceso de este monto será redundante en la circulación: tomará en primer lugar la forma de moneda ociosa, de moneda en exceso.”

Esto porque el oro, a diferencia de las demás mercancías, no tiene que y no puede ser vendido (porque no necesita realizarse en el mercado para confirmar su valor, y porque es ya dinero en sí mismo).

Por esto es que “los excesos o deficiencias de dinero en oro en relación con las necesidades de la circulación, se manifiestan como incrementos o decrementos de las reservas de los bancos”. Esto naturalmente, afecta a la tasa de interés. Si ésta baja, podría decirse que al volcarse más dinero al mercado (desde los bancos) aumentaría la demanda efectiva, lo que haría subir los precios. Pero esto sería sólo parcial en algunos sectores (hay que recordar que el capitalismo no está nunca en plena ocupación, por lo que se puede aumentar la producción en el corto plazo) y sería solo temporal, hasta que la oferta responda a la mayor demanda, y aumente como resultado de mayores inversiones en ese sector.

Entonces “la suma de los precios de todas las mercancías se habrá incrementado, no porque el nivel de precios haya aumentado sino porque la masa de mercancías arrojadas a la producción es mayor”. Lo que a su vez aumentará la necesidad de monedas para su circulación.

Por último veamos cómo funciona el comercio internacional según la teoría del valor de Marx.
En el comercio internacional, según la ley del valor de Marx, los desequilibrios comerciales entre dos países también generan un flujo de oro del deficitario al superavitario, pero esto no tiene porqué generar cambios en los precios. En cambio, sí modifica la tasa de interés:

“En cambio, según Marx, el primer efecto de una salida de oro de Inglaterra será disminuir la oferta de capital-dinero prestable. Por otra parte, a medida que la producción de tela y vino ingleses sucumbe ante la competencia extranjera, la demanda de capital-dinero también disminuirá. Sin embargo, cuando estos sectores hayan llegado a su tamaño mínimo (siempre habrá ingleses que nunca comprarán a los extranjeros), la fuga continua de oro tenderá a elevar la tasa de interés; a medida que todo ello reduce la inversión, baja la producción de otras mercancías. En Inglaterra, por lo tanto, el drenaje de lingotes conducirá a una disminución de las reservas bancarias, a frenar la producción y a una tasa de interés más alta”.

“En Portugal, los efectos son exactamente opuestos (…) Así, la entrada de oro a Portugal aumentará las reservas bancarias, expandirá la producción y bajará la tasa de interés”.

En algún punto será rentable para los capitalistas del país desarrollado, el prestar capital a interés en el país deficitario, con la tasa de interés más alta.

“… en el libre comercio, la desventaja absoluta del país capitalista subdesarrollado tendrá como resultado déficits comerciales crónicos y préstamos internacionales acrecentados. Tal país estará con déficit crónico y crónicamente endeudado”.

Pero esto no se verifica en la realidad. Shaikh sigue desarrollando su teoría del comercio internacional desigual basada en Marx, pero como no es muy satisfactoria, no la desarrollaremos. Tal vez luego haremos un post con el desarrollo de Astarita de esta cuestión, introduciendo los tipos de cambio como articulación de los espacios nacionales de valor, que hace posible que se mantenga el intercambio entre economías de distinta productividad.

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(1) La tendencia a la igualación de la tasa de ganancia surge de la obvia tendencia de los capitalistas a invertir en donde puedan obtener una ganancia superior. Así, cuando por una mayor demanda de un producto, aumenta la ganancia de quienes producen ese producto, entonces los otros capitalistas se verán atraídos hacia la inversión para producir esa mercancía. De esta manera, aumentará la oferta de este producto, y al mismo tiempo, por supuesto, el precio caerá a su nivel normal o cerca del mismo (nunca se llega a un equilibrio). Entonces la tasa de ganancia también debe caer a su nivel normal.

(2) El trabajo humano abstracto es el que tienen en común todas las mercancías, como cantidad de esfuerzo medido en tiempo. Se diferencia del trabajo concreto en que éste sólo se refiere a las características distintivas del trabajo, su cualidad, y por lo tanto también a la cualidad, lo específico, de cada mercancía (valor de uso), cosa que no es cuantificable y por lo tanto no sirve para medir el valor de las mercancías. Para medir el valor hay que sumar la cantidad de trabajo abstracto invertido, tanto vivo (realizado en el último eslabón de la cadena productiva, transformando otras mercancías), como muerto (las mercancías que han sido producidas previamente y que son usadas como insumos). Entonces la cantidad de trabajo socialmente necesario determina el valor de cambio.

Para ampliar el tema, se puede consultar el siguiente trabajo de Shaikh: http://www.scribd.com/doc/18027722/Shaikh-Anwar-La-globalizacion-y-el-mito-del-libre-comercio-2003

Y el siguiente trabajo http://www.uca.edu.sv/deptos/economia/media/archivo/23feff_articulocriticamarxistaalateorianeoclasicadelcomerciointernacional.pdf del cual cito lo siguiente:

Shaikh (1990) y Guerrero (1995) identifican dos aspectos centrales que están a la base de la visión armónica del libre comercio que tiene la teoría de la ventaja comparativa: a) el
núcleo duro basa su predicción sobre el patrón de especialización del libre comercio y la conclusión sobre que es “incondicionalmente” beneficioso para todos los países
involucrados, en la “ley de los costos comparativos”. Esa ley a su vez depende de la existencia de algún mecanismo monetario automático (niveles de precios, salarios o tipos
de cambio) que logren equilibrar la balanza comercial, incrementando los precios/costos monetarios en los países superavitarios y disminuyéndolos en los deficitarios. b) La
corriente neoclásica introduce, con posterioridad a Ricardo, la concepción de competencia perfecta, con lo cual elimina del análisis todo vestigio de la competencia en su sentido de
“batalla global” entre empresas por ganarle cuotas de mercado a sus competidoras.
Consecuentemente las críticas de ambos autores van dirigidas sobre todo a mostrar la debilidad teórica y empírica de esos dos fundamentos del núcleo duro.

A. Shaikh (1990: 155-157) ha señalado que la ley oculta detrás de la ventaja comparativa es la de los costos comparativos, que resulta central y crucial para la conclusión armonicista del comercio internacional que presentan las ventajas comparativas, en la cual juegan un papel clave los mecanismos monetarios –incluyendo los tipos de cambio- subyacentes. Esa “ley” está presente tanto en la versión básica de la ventaja comparativa de David Ricardo, como en la presentación neoclásica del modelo Heckscher-Ohlin-Samuelson (HOS).

Cito también a Marx en el Capítulo 3 del Tomo 1 de El Capital, sobre la Teoría cuantitativa del dinero: http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/3.htm]http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/3.htm

La ley según la cual la cantidad de los medios de circulación está determinada por la suma de los precios de las mercancías circulantes y por la velocidad media del curso dinerario, también puede formularse diciendo que, dada la suma de valor de las mercancías y dada la velocidad media de sus metamorfosis, la cantidad de dinero en curso o de material dinerario depende de su propio valor. Que, a la inversa, los precios de las mercancías están determinados por la masa de los medios de circulación, y a su vez dicha masa por la del material dinerario disponible en un país, es una ilusión que deriva, en sus expositores originarios, de la hipótesis disparatada según la cual al proceso de circulación entran mercancías sin precio y dinero sin valor, intercambiándose allí una parte alícuota del conglomerado mercantil por una parte alícuota del amontonamiento metálico.

[48] “Los precios de las cosas aumentarán, sin duda, en todo país donde la gente disponga de más oro y plata, y, por ende, cuando la cantidad de oro y plata disminuye en cualquier país, los precios de todas las cosas habrán de reducirse proporcionalmente a esa disminución del dinero.” (Jacob Vanderlint, “Money Answers All Things”, Londres, 1734, p. 5.) Tras un cotejo más detenido entre el trabajo de Vanderlint y los “Essays” de Hume, no me queda la menor duda de que este último conocía y utilizó aquella obra, que por lo demás tiene su importancia. Puede encontrarse en Barbon, y aun en escritores mucho más antiguos, el punto de vista conforme al cual la masa de medios de circulación determina los precios. “Un comercio sin trababas no puede ser el origen de inconveniente alguno, sino de grandísimas ventajas”, escribe Vanderlint, “ya que si a causa de él disminuye la cantidad del numerario, que es lo que se trata de impedir con las prohibiciones, las naciones que hayan obtenido ese numerario encontrarán, con seguridad, que todas las cosas aumentan de precio en la medida en que aumenta en esos países la cantidad de numerario. Y… nuestras manufacturas y todo otro tipo de artículo pronto se abaratarán tanto que se inclinará a nuestro favor la balanza de comercio, con lo cual el dinero refluirá hacia nosotros”. (Ibídem, pp. 43, 44).

[49] Que cada clase singular de mercancías constituye, debido a su precio, un elemento en la suma de los precios de todas las mercancías en circulación, se comprende de suyo. Pero lo que es completamente incomprensible es cómo valores de uso inconmensurables entre sí habrían de intercambiarse en masse por la masa de oro o de plata existente en un país. Si se redujera el mundo de las mercancías a una única mercancía global, de la cual cada mercancía no sería más que una parte alícuota, obtendríamos el hermoso ejemplo matemático siguiente: mercancía global = x quintales de oro. Mercancía A = parte alícuota de la mercancía total = la misma parte alícuota de x quintales de oro. Montesquieu lo expone candorosamente: “Si se compara la masa de oro y plata que hay en el mundo con la masa de mercancías existentes en él, es indudable que se podrá comparar cada artículo o mercancía, en particular, con cierta porción […] de la otra. Supongamos que en el mundo sólo exista una mercancía, o que sólo haya una que se compre, y que la misma sea tan divisible como el dinero: tal parte de esa mercancía corresponderá a cual parte de la masa del dinero, la mitad del total de la una a la mitad del total de la otra, etc…. La fijación del precio de las cosas depende siempre, en lo fundamental, de la proporción que existe entre el total de las cosas y el total de los signos”. (Montesquieu, “Esprit des lois”, t. III, pp. 12, 13). Acerca del desarrollo ulterior de esta teoría por Ricardo, sus discípulos James Mill, lord Overstone y otros, véase “Zur Kritik”…, pp. 140-146, y p. 150 y ss. El señor John Stuart Mill, con la lógica ecléctica que le es usual, se las ingenia para defender la tesis de su padre, James Mill, y al mismo tiempo la contraria. Cuando se confronta el texto de su compendio, “Principles of Political Economy”, con el prólogo (primera edición), en el cual se anuncia a sí mismo como el Adam Smith de la época actual, no se sabe qué admirar más, si la ingenuidad de ese hombre o la de su público, que co toda buena fe lo toma por un Adam Smith, con el cual guarda, aproximadamente, la misma relación que el general Williams Kars of Kars con el duque de Wellington [[[67]]]. Las investigaciones originales –ni amplias ni sustanciosas– emprendidas por el señor John Stuart Mill en los dominios de la economía política, marchaban ya todas en formación en su obrita de 1844, “Some Urlsettled Questions of Political Economy”. Locke enuncia categóricamente la relación entre la carencia de valor del oro y la plata y la determinación de su valor por la cantidad. “Habiendo llegado la humanidad al acuerdo de conferir un valor imaginario al oro y la plata… el valor intrínseco que se atribuye a esos metales no es más que su cantidad”. (“Some Considerations”… , p. 15).

[47] “Hay cierta medida y proporciones de dinero, necesarias para mantener en movimiento el comercio de una nación, éste se vería perjudicado si se agrega o quita a aquéllas. Es lo mismo que ocurre en el comercio al por menor, en el que se necesita cierta proporción de farthings [cuartos de peniques] para cambiar las monedas de plata y efectuar los ajustes que ni siquiera pueden realizarse con la menor de éstas… Ahora bien: así como la cantidad proporcional de farthings requeridos en el comercio al menudeo guarda relación con el número de gente, la frecuencia de sus intercambios y también, y principalmente, con el valor de las piezas de plata más pequeñas, la proporción de dinero (monedas de oro y plata) requerida para nuestro comercio habrá que derivarla, análogamente, de la frecuencia de las transacciones y el volumen de los pagos”. (W. Petty, “A Treatise”… , p. 17.) La teoría de Hume la defendió Arthur Young, contra James Steuart y otros, en su “Political Arithmetic”… , Londres, 1774, obra en la que se dedica al tema un capítulo especial: “Prices depend on quantity of money” [Los precios dependen de la cantidad de dinero], p. 122 y ss. En “Zur Kritik”… , p. 149, anoto a este respecto: “Al concebir el dinero, de manera totalmente equivocada, como simple mercancía, [Adam Smith] soslaya, implícitamente, la cuestión tocante a la cantidad de moneda en circulación”. Esto sólo se aplica en la medida en que Smith considera el dinero ex officio [expresamente]. Ocasionalmente, sin embargo, por ejemplo en la crítica de los anteriores sistemas de economía política, expone la tesis correcta: “Lo que en todos los países regula la cantidad de moneda es el valor de las mercancías que deben circular por intermedio de aquélla… El valor de los artículos comprados y vendidos cada año en un país requiere la circulación de cierta cantidad de dinero, a fin de que aquéllos circulen y se distribuyan entre sus verdaderos consumidores, y no puede dar empleo a una cantidad mayor. El canal de la circulación atrae,necesariamente, una suma suficiente para llenar su cauce, y nunca admite más de esa suma”. (“Wealth of Nations”, [vol. III,] lib. IV. cap. I [pp. 87, 89]. De manera similar, Adam Smith da comienzo a su obra, ex officio, con una apoteosis de la división del trabajo. Más adelante, en el último libro, el dedicado a las fuentes de los ingresos fiscales, reproduce ocasionalmente opiniones de Adam Ferguson, su maestro, hostiles a la división del trabajo.

Y estos trabajos de Astarita: http://www.rolandoastarita.com/dt.DeteriorterminosdeintercambioNUEVO.htm

http://rolandoastarita.wordpress.com/2010/09/04/monetarismo-criollo/
Un artículo en inglés: http://critiqueofcrisistheory.wordpress.com/ricardos-theory-of-international-trade/

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Acerca de Ezequiel

Marxista.
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16 respuestas a Contra las ventajas comparativas del comercio internacional

  1. Fr dijo:

    Yo añadiría otra cuestión, que es el aumento de la desigualdad de las naciones através del crecimiento geométrico. Supongamos un país rico con un PIB per cápita de 1000 uds y otro pobre de 10 uds. Pues bien el país rico supongamos que tiene una tasa de crecimiento anual durante un periodo de 5 años de un 1% mientras que el pobre tiene una tasa de crecimiento anual del 10%, al cabo de los 5 años comprobaremos como el PIB per cápita de el país rico es de 1051 y el del país pobre de 15.6. Como vemos con una tasa de un 1% el país rico aumenta su PIB per cápita en 51 uds mientra que el país pobre con una tasa de crecimiento del 10% apenas aumenta 5.6 uds.

    • Ezequiel dijo:

      Sí, parece que en el ejemplo hay un crecimiento absoluto superior en el país con la base económica mayor. Sin embargo, la tasa mayor de crecimiento en el país chico hace que su PBI termine constituyendo un porcentaje mayor del PBI del país adelantado, al final del período de crecimiento. Podría defenderse entonces que a la larga algunos países pueden acercarse al pelotón del desarrollo. Este acercamiento ha sucedido en algún caso, pero nunca bajo las condiciones de libre comercio que defienden los neoclásicos.
      Sin embargo, los casos más exitosos de progreso industrial no han podido romper la brecha de productividad respecto a las primeras potencias, según los datos del PNUD (ONU), y entonces se desarrolla una división del trabajo que concentra las actividades más productivas y que generan más valor, en el primer mundo, mientras que las actividades industriales más fácilmente relocalizables pasan a países más atrasados.

  2. Fr dijo:

    Sí, tienes razón. Pero por mucho que recortara porcentualmente, nunca lo alcanzaría como Aquiles a la Tortuga, y las diferencias de producción absoluta serían abismales entre uno y otro.

    Pasa lo mismo con la pobreza, esta se reduce porcentualmente, que aumenta en términos absolutos. Podemos encontrarnos en la situación de que tenemos un porcentaje bajísimo de pobreza pero miles de millones de pobres.

    Y además como dices, esto no suele ser así, lo normal es que a mayor riqueza, dispones de mejor tecnología y de mejores recursos humanos ( fuga de cerebros) con lo que las brechas se ensanchan más todavía en vez de reducirse.

    Un saludo

    • Fr dijo:

      Me he he liado con el primer párrafo. Tienes razón, teorícamente podría engancharse al vagón bueno e incluso superarlo, pero el resto del razonamiento creo que es correcto. Me gustaría ir haciéndote más preguntas, pero quiero pensarlas mejor.

      Un saludo.

  3. Ezequiel dijo:

    No entendí bien lo de la pobreza. Creo que la tendencia es que a nivel mundial la pobreza absoluta disminuya. Esto significa que el piso va subiendo un poco, es decir que los pobres de ahora pueden tener acceso a algunas cosas más que los pobres de hace un siglo. Esto es una consecuencia lógica del aumento constante de las fuerzas productivas, a medida que la riqueza general va aumentando, es mucho más fácil que los más pobres consigan unas migajas que puedan significar en algunos casos, por ejemplo, agua corriente, que no era algo disponible hace un siglo.
    En esto se basan los defensores del capitalismo para afirmar que “todo va bien” y que los pobres son ahora menos pobres. Pero eso no es cierto. La pobreza absoluta puede disminuir pero al mismo tiempo ha aumentado la pobreza relativa, que es la que mide la porción de la riqueza total que obtienen las personas de menores ingresos. La pobreza absoluta sólo puede decirnos cuán cerca está la gente de morirse de hambre… pero es la pobreza relativa la que nos dice verdaderamente qué dignidad y qué grado de libertad tiene una persona en una sociedad, de acuerdo a su ingreso. Si una persona vive en un rancho junto a otros ranchos en una comunidad agrícola sin mucha diferenciación, entonces su pobreza (relativa) no es significativa. Esa persona se apropia de una parte proporcional a su trabajo, probablemente, del producto social total.
    En cambio, si esa persona vive en un rancho y al lado tiene la hacienda del terrateniente que importó su palacete de Europa, entonces su pobreza relativa es enorme, pues se apropia de una parte mínima del producto social. Producto social que él mismo crea, seguramente como peón.
    En ambos casos la pobreza absoluta es la misma, la pobreza relativa no. Y la pobreza relativa no ha dejado de aumentar en el período de mayores victorias de la ideología liberal.

    • Fran dijo:

      Me refiero a que la disminución porcentual de la pobreza puede darse a la vez que aumenta el número de pobres absolutos. Esto es algo que ha sucedido estos años, el número de personas que pasan hambre ha disminuído en terminos porcentuales ( aunque se está revirtiendo) , pero como no ha podido compensar el cambio demográfico, sí que ha aumentado en términos absolutos el número de personas que pasan hambre. Es decir se puede disminuir porcentualmente el número de personas que tienen hambre a la par que este aumenta por millones por el crecimiento demográfico. Lo que vendría a ser una especie de razón instrumental, escondiendo los porcentajes el sufrimiento de cada vez más millones de personas.

      Por ejemplo, si la población mundial es de 1000 y 500 personas pasan hambre diremos que hay un 50% de personas en esa situación, si la población mundial pasa a 10000 y 3000 personas pasan hambre, podremos presentar como un éxito que ahora sólo hay un 30% de personas con hambre, pero lo cierto es que hay 2500 personas más con nombres y apellidos que sufren este flagelo.

      Un saludo Ezequiel.

  4. Ezequiel dijo:

    Ah bien, ahora lo entiendo. Saludos.

  5. Fran dijo:

    Bueno Ezequiel, me lanzo con algunas dudas, espero plantearlas lo más claras posibles, y espero no abusar de tu tiempo y paciencia.

    Respecto a la propiedad intelectual, creo que Marx establece la analogía del gusano de seda, y que este es un trabajador libre, que puede vender o no en el mercado el fruto íntegro de su trabajo. Ahora supongamos, que el artista es un músico, que ha compuesto una melodía, y él le cede la explotación industrial de este nuevo capital, a una discográfica, a cambio de un porcentaje en los beneficios. La discográfica tiene trabajadores asalariados que através de los medios de producción fabrican determinada cantidad de discos para su posterior venta. Si tomamos al artista como capitalista, que se lleva la plusvalía de los trabajadores ¿ Cómo se determina esta teniendo en cuenta, que el artista ha creado un valor, una mercancia, o capital, que antes no existía ( aunque tampoco se puede decir que inventa algo de la nada, sino que su obra recibe muchas influencias sociales que la determinan) ? Quiero decir, por si no me explico bien, que si antes no se hubiera creado la melodía, la simple fabricación de discos ( vírgenes) no generaría el mismo valor de cambio en el mercado.

    ¿ Qué más me puedes decir del enfoque marxista de la propiedad intelectual?

    También una objeción, que te hicieron en un debate con chdm, sobre el coste del platino, que no requeriría más trabajo por aparece adyacente a las explotaciones de, creo que dijeron hierro, ¿ Cómo la resuelves?

    Luego he estado repensando el ejemplo de los vasos de agua, e intuyo bastantes fallas en el planteamiento.

    El agua es un bien indispensable para la vida, y para la reproducción de la fuerza de trabajo. En un escenario en que la oferta de esta no cubriera a toda la demanda a niveles de supervivencia o que lo hiciera de forma muy límitada , por ejemplo se ofrece la cantidad de agua básica para un total de 10 agentes económicos, si el oferente se guiara sólo por lo precios, por ejemplo que un sólo agente económico, que dispone de más capacidad de compra, se llevara el agua de los otros nueve demandantes, porque además de sus necesidades indispensables quiere utilizarla para más cosas, nos encontraríamos con la desaparición física de los otros 9 agentes, que a su vez son los demandantes de su excedente e incluso los que fabrican y mantienen sus medios de producción, nos encontraríamos en una situación con sólo dos agentes económicos muchos más pobres y con una solución económica muy ineficiente , que pienso es imposible que no tuvieran en cuenta las consecuencias en un primer momento de intercambio mercantil.

    Además lo de la subasta del agua por lotes, (el primer vaso vale tanto, el segundo tanto, etc,) no lo veo, porque en la realidad no funciona así, y además los agentes desconocen las necesidades subjetivas del otro.

    Y lo último, la cuestión de trabajo y fuerza de trabajo como mercancia ¿ Puedes profundizar sobre el enfoque marxista? Y aparte de la paradoja que si la mercancia está determinada por el trabajo, y el trabajo es una mercancia, el trabajo estaría determinado por el trabajo ¿ Qué más paradojas se producen con este enfoque?

    Un saludo y gracias.

    • Ezequiel dijo:

      Voy a ir respondiendo por partes.
      Primero, lo de la propiedad intelectual. Es un tema que no he tratado específicamente, así que mi respuesta será provisional hasta que lea algo más sobre el tema.
      Supongamos que los derechos de autor no existen y que todas las discográficas pueden producir cualquier disco. En este escenario la competencia sería tal que los precios de los discos se acercarían mucho a sus precios de producción (valores ajustados por la tasa media de ganancia), o para decirlo más simplemente, los precios se acercarían a sus costos de producción (pero no en la acepción neoclásica). Esto quiere decir que es la cantidad de tiempo invertido en su producción la que determinará los precios, en última instancia. Alguien puede argumentar que al artista le llevó tiempo producir su canción, pero esa cantidad de tiempo dividida por los milloners de discos es insignificante, casi cero. Por lo tanto el precio sigue regido por la cantidad de tiempo invertido en producir los discos como entidad física, valor de uso. Ahora, cada valor de uso tiene su especificidad, algo que lo hace deseable, sí. Pero eso no es algo que agregue valor, sino sólo es algo que hace posible que exista el valor.
      Si al escenario anterior le agregamos los derechos de propiedad intelectual, en mi opinión lo que sucede es que se genera un precio de monopolio, cada discográfica tiene exclusividad sobre un determinado valor de uso, y aprovecha esa ventaja para vender un poco más caro su producto. El único límite, supongo, estará dado por los precios de los sucedáneos, es decir por la posibilidad de que el consumidor elija comprar discos “rivales” si los precios se elevan demasiado. Y por supuesto, la piratería. En el caso que estamos viendo, las ganancias del artista estarían surgiendo de una plusvalía “extraordinaria” (como puede suceder con la renta), así como una parte de las ganancias de la empresa. En definitiva, las ganancias del artista no tendrían relación alguna con sus esfuerzos productivos. Y si queremos intentar medir el valor de lo que produce el artista “en su cabeza”, puede que nos topemos con la dificultad que surge ante toda mercancía no reproducible. Si las mercancías no reproducibles no están regidas en su valor por ley alguna, entonces el valor del trabajo que tienen incorporadas tampoco. Ese trabajo no sería “trabajo abstracto”.
      Pero repito que todo esto es algo que debo revisar, luego sigo con las demás preguntas.

    • Ezequiel dijo:

      También una objeción, que te hicieron en un debate con chdm, sobre el coste del platino, que no requeriría más trabajo por aparece adyacente a las explotaciones de, creo que dijeron hierro, ¿ Cómo la resuelves?

      Primero, la esposa de Chemaz estaba muy mal informada sobre la producción de platino, que es muy cara, así como su exploración. Por eso les dejé este link: http://r0.unctad.org/infocomm/espagnol/platino/cadena.htm
      El caso del platino no es un buen ejemplo de la “producción conjunta”, cosa que mencioné en aquel entonces y que es un problema sobre el cual dejo este link: http://www.badongo.com/es/file/27537543 que es el Cap. 3 de “Valor…” y trata el tema en las últimas páginas.

    • Ezequiel dijo:

      Luego he estado repensando el ejemplo de los vasos de agua, e intuyo bastantes fallas en el planteamiento.

      El agua es un bien indispensable para la vida, y para la reproducción de la fuerza de trabajo. En un escenario en que la oferta de esta no cubriera a toda la demanda a niveles de supervivencia o que lo hiciera de forma muy límitada , por ejemplo se ofrece la cantidad de agua básica para un total de 10 agentes económicos, si el oferente se guiara sólo por lo precios, por ejemplo que un sólo agente económico, que dispone de más capacidad de compra, se llevara el agua de los otros nueve demandantes, porque además de sus necesidades indispensables quiere utilizarla para más cosas, nos encontraríamos con la desaparición física de los otros 9 agentes, que a su vez son los demandantes de su excedente e incluso los que fabrican y mantienen sus medios de producción, nos encontraríamos en una situación con sólo dos agentes económicos muchos más pobres y con una solución económica muy ineficiente , que pienso es imposible que no tuvieran en cuenta las consecuencias en un primer momento de intercambio mercantil.

      Además lo de la subasta del agua por lotes, (el primer vaso vale tanto, el segundo tanto, etc,) no lo veo, porque en la realidad no funciona así, y además los agentes desconocen las necesidades subjetivas del otro.

      Efectivamente, la libre acción del mercado, al partir de una situación inequitativa, con diferentes poderes de compra, no puede más que reflejar esas inequidades en lo que cada individuo se apropia. Tu ejemplo del agua ocurre en la realidad (más o menos) con los alimentos. Pero aún partiendo de una situación hipotética equitativa, la tendencia sería a la concentración del capital.
      Esto termina reflejándose en cada crisis. Como la posibilidad de invertir es potestad exclusiva de la clase capitalista, si por algún motivo estructural prefieren el atesoramiento, entonces la economía colapsa, sin que la totalidad de la población pueda descifrar cuáles son los beneficios que recibe de este funcionamiento tan “natural”. La eficiencia de este sistema sólo puede defenderse bajo la suposición de que el bienestar que estamos midiendo es sólo el de la clase propietaria.

      Lo de la subasta es algo que, como decís, no existe en la realidad, pero es una necesidad teórica de la TUV, que tiene que suponer que hay un subastador (walrasiano) que va gritando precios ante multitudes perfectamente informadas que levantan sus manos y aceptan la transacción a esos precios, y a esto le seguirían rondas subsiguientes en las que se irían vendiendo todas las mercancías restantes. Es tan absurdo que no me pareció que valiera la pena extenderme sobre ello. Pero es necesario para que no exista la posibilidad teórica de necesidades insatisfechas y todos obtengan su máximo de utilidad.

    • Ezequiel dijo:

      Y lo último, la cuestión de trabajo y fuerza de trabajo como mercancia ¿ Puedes profundizar sobre el enfoque marxista? Y aparte de la paradoja que si la mercancia está determinada por el trabajo, y el trabajo es una mercancia, el trabajo estaría determinado por el trabajo ¿ Qué más paradojas se producen con este enfoque?

      La diferencia entre trabajo y fuerza de trabajo fue hecha por Marx criticando a Ricardo y a los pre-ricardianos. Ricardo intentó resolver la circularidad del razonamiento que has expuesto arriba, pero no pudo hacerlo porque no pudo ver la diferencia entre trabajo y fuerza de trabajo. Marx lo explica aquí: http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/17.htm
      En otro post vimos, bajo el inciso “*Las mercancías estarían definidas como aquello producido por el trabajo, con lo que sería caer en un razonamiento circular el afirmar que el valor está determinado por la cantidad de trabajo.”, que esta circularidad no es aplicable a la teoría de Marx, ya que él resolvió este problema. En resumen, hay que entender que el trabajo no es una mercancía que se pueda vender o comprar en el mercado. El “trabajo” dicho así no existe en la realidad. Nadie puede ir a comprar “trabajo”, como no se puede comprar “felicidad”. EStos son conceptos vacíos. Sólo se pueden comprar los medios mediante los cuales se puede obtener alguna forma específica y real de trabajo (o de felicidad). Estos medios, en el caso que nos ocupa, consisten en la “fuerza de trabajo”. El capitalista, para obtener un trabajo específico (i.e. una labor de tornero) va al mercado a comprar la capacidad de alguien para realizar ese trabajo, y sólo entonces esta capacidad, la “fuerza de trabajo” comienza a desarrollar su labor, el trabajo específico y real que produce valores de uso y valores de cambio.
      Entonces lo que compra el capitalista no es “trabajo” sino “fuerza de trabajo”, que sí es una mercancía y que tiene su precio y es vendida (o más propiamente alquilada) por el trabajador. De aquí surge la pregunta de qué determina el valor de esta mercancía “fuerza de trabajo” y la respuesta es que los costos (en tiempo de trabajo abstracto) de producir esta mercancía. Como estos costos son inferiores al valor del trabajo que es realizado por la fuerza de trabajo, existe un excedente de valor que es apropiado por el capitalista. Esto sucede porque el capitalista tiene el monopolio de los medios de producción, y entonces el asalariado no puede sustentarse por su cuenta.

  6. Fran dijo:

    Muchas gracias por las respuestas. No quería intervenir hasta el final de todas ellas, pero aunque te queda una cuestión, me apetecía ya comentar algo.

    La respuesta sobre la cuestión del platino me ha parecido brillante, aunque me había planteado otra solución que no supera la que has dado. Sobre la subasta de agua, coincidimos, aunque mi planteamiento va más allá de las similitudes con el comercio de alimentos, ya que pienso que este último, que produce el doble de lo necesario para toda la población mundial, excluye fundamentalmente a personas que están fuera de los cauces hegemónicos del mercado global ( propietarios autosuficientes, economías comunales ), pero en el supuesto teórico marginalista del agua provocaría un empobrecimiento a medio plazo, ya que conllevaría la desaparición física de tus propios clientes. Y pienso que esto es algo que no podrían obviar en la supuesta subasta.

    La respuesta que me ha convencido menos, y tengo que repensar más, es la de la propiedad intelectual. Y es que no sé muy bien como encajar en ese supuesto, que mientras un disco vírgen puede costar 1 euro, un disco grabado costaría igual 20 veces más.Vamos que no veo esa dilución entre millones de discos. Entonces si el artista pasa a ser empresario capitalista, ¿ cómo determinamos la plusvalía que le es arrancada a los trabajadores que fabrican los discos? ¿ O quizás se podría esa creación artística, como un capital que entra en el proceso de producción como si fuera un nuevo medio de producción que revaloriza el producto final?

    En el sector servicios, donde se venden mercancías fabricadas por otros trabajadores, ¿ Cómo encajamos la teoría marxista?

    Un saludo y gracias.

    • Ezequiel dijo:

      Sí, tu caso del agua es mucho más drástico que el de los alimentos. Supongo que esto puede relacionarse con el tema más general de las externalidades, efectos imprevistos y dañinos del libre funcionamiento del mercado, por ejemplo sobre el medio ambiente. También puede relacionarse con una cuestión que a veces se pregunta a los austríacos para ver cuán fanáticos son, y ésta es: si un meteorito estuviera cerca de immpactar a la Tierra, ¿debería concentrarse los medios de combatir esta amenaza en manos del estado, o debería esperarse que el mercado resuelva el problema? Algunos responden lo segundo.
      Sobre la propiedad intelectual, no he leído aún nada nuevo, tal vez leyendo los capítulos de El Capital sobre la renta pueda conseguir alguna mayor claridad, pero por el momento sostengo mi opinión anterior. Creo que al valor del disco virgen se le agregan los costos de grabación y distribución (todo trabajo productivo, subsumido al capital), que no deben ser muy altos, y para llegar al precio habitual del disco en el mercado habría que tener en cuenta que el monopolio siempre hace elevar los precios por encima de su valor (rompe la ley del valor). Como todo valor de uso tiene un inventor (relativamente) no creo que el caso del artista sea distinto. El grueso de su ganancia entonces provendría de un derecho jurídico (como toda ganancia capitalista) y no de una aportación a la riqueza general.

      ¿ cómo determinamos la plusvalía que le es arrancada a los trabajadores que fabrican los discos?

      Al ser deformados los precios por el monopolio, se complica la medición de la plusvalía de esa empresa, ya que al mismo tiempo está obteniendo la plusvalía “normal” de emrcado y una plusvalía extra que se apropia de la circulación, que surge de la plusvalía apropiada primeramente por otras empresas.

      En el sector servicios, donde se venden mercancías fabricadas por otros trabajadores, ¿ Cómo encajamos la teoría marxista?

      El sector servicios es un sector productivo más, puesto que por productivo se quiere decir -para Marx- que valoriza el capital. Porque para el capitalismo sólo es productivo lo que genera ganancias (es decir, que es el capitalismo el que crea la diferenciación, y no la mera teoría). Entonces todo trabajo subsumido al capital, que genere valores de uso que incorporen un valor superior al original, es trabajo productivo. Por ejemplo, el transporte de las mercancías. Una mercancía en la fábrica no tiene el mismo valor de uso ni valor de cambio que una mercancía en el comercio urbano.
      Hay trabajos de servicios que no son productivos porque no generan nuevos valores de uso ni incorporan mayor valor, por ejemplo el comerciante. Este y muchos otros trabajos no son productivos, pero esto no quiere decir que, bajo el capitalismo, no sean necesarios. Ver: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/04/06/publicidad-industria-de-armas-%C2%BFson-productivas/

  7. Fran dijo:

    Muchas gracias Ezequiel, estoy aprendiendo un montón contigo. Aunque esto último no termino de verlo, tengo que repensar más. Dígamos que estoy en líneas generales de acuerdo con la esencia del mensaje de Marx, la explotación, la plusvalía, etc, y además lo siento como algo muy evidente, pero en el plano teórico hay casos que me cuesta encajar. Hay una parte del artículo de Astarita que me parece contradictoria, dice que almacenistas, transportistas, etc que generan valor de uso y que son productivos, pero luego dice que los contables y vigilantes no generan valor de uso y que no son productivos, porque, en este caso, no fabrican mesas. Pero tampoco fabrica mesas el transportista y el almacenista. Y entonces o bien excluímos a los tres o los incluímos a todos, porque también se podría pensar que sin el vigilante no se generaría valor de uso ya que los esclavos huirían y no realizarían su trabajo.

    Un saludo.

    • Ezequiel dijo:

      El transportista modifica el valor de uso. A la mercancía “x en la fábrica” la transforma en la mercancía “X en la ciudad”, y hace esto con un trabajo abstracto que es equivalente a cualquier otro y que entonces agrega valor a la mercancía. El almacenista hace un trabajo que evita que el valor de uso x se deteriore, por lo tanto modifica al valor de uso, aunque suene paradójico. Evita que el valor de uso x se transforme en el valor de uso x´ (deteriorado por el tiempo). Esto no puede hacerse sin invertir trabajo.
      Los contables y vigilantes, en cambio, no modifican de ninguna manera a los valores de uso. Sus trabajos son sólo necesarios en el sentido de que el régimen de acumulación los necesita para autorreproducir los mecanismos de explotación. Por esto, los tipos de trabajo se pueden diferenciar, y al mismo tiempo se puede ver que los segundos son históricamente contingentes, ya que en sociedades equitativas no son necesarios (y en otras sociedades inequitataivas son reemplazados por otros tipos de tareas), mientras que los primeros (los trabajos productivos en el primer sentido que explica Astarita) son necesarios en todas las sociedades para producir la riqueza social.
      Saludos.

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