Un nuevo orden de cosas (capitalismo)

Las cosas cobran vida, según Disney y los neoclásicos

Había una vez una fábrica donde el hombre trabajaba, mañana y tarde laburaba, así su productividad marginal aportaba -¡qué bueno!-; a su lado una máquina viva, no mera herramienta sino cosa animada, su respectiva labor realizaba ¡así la productividad marginal del capital entregaba -qué fantástico-!

Del mismo modo bailaban en fila variadas cosas, insumos alegres, que por su propia volición a la cadena productiva se lanzaban; hierro y carbón se abrazaban por puro amor mineral, pasión que en hirviente acero los fundía… mientras los trabajadores miraban, agitando las extremidades en paso de murga ¡pues su tarea era algo separado del factor capital, que tiene su propia productividad! ¡Qué loco! Cada factor por su lado, su parte incorporaba, el factor trabajo trabajaba y el factor capital… ¡¿también?! Y al final ambas se sumaban, la productividad de cada factor al total se incorporaba…

…y en una oficina un señor contemplaba, de este modo el también trabajaba, y al final del circuito lo producido se llevaba y de su venta la mayor parte se embolsaba, pues afirmaba: “Me cobro de mi tarea y del trabajo que realizan las laboriosas máquinas e insumos, ya que son míos”; “¡Por supuesto!” dicen los trabajadores, que cobran lo que corresponde a la productividad marginal de su trabajo y se van a comprar pan y agua para sobrevivir hasta la próxima jornada; “¡Vivimos en el mejor de los mundos posibles!” cantaban a coro los trabajadores abrazados con el capitalista, pues cada uno recibía lo que le correspondía a su trabajo.

… así dice, más o menos, el himno neoclásico que recita de memoria la muchachada utilitarista antes de irse a la cama, para evitar las pesadillas, y luego de levantarse, para ahuyentar a los silogismos.

En futuros posts vamos a revisar unos cuantos puntos del ideario ortodoxo, pero en este lugar nos ocupa algo más serio, ya que tiene que ver con la historia y con el repaso que hemos hecho hasta ahora. Lo que sigue se desprende de los posts anteriores, espero, y se limita a presentar en forma más abstracta a la relación de explotación específicamente capitalista.

¿Chaplin interpreta al hombre libre?

¿Chaplin interpreta al hombre libre?

En la relación del hombre con la naturaleza han existido varios modos en que se ha realizado el trabajo social, y en conexión con esto, siempre (al menos desde la primera civilización tributaria) ha habido una capa de hombres que se situaban por encima de quienes llevaban a cabo el trabajo efectivo, y así los primeros se abstenían de trabajar, pues de diversas formas extraían un excedente de lo que producían los demás.

Nuestros tiempos no son excepcionales en este sentido, aunque hayan cambiado otra vez las formas: ahora todos los hombres son libres jurídicamente libres y jurídicamente iguales (1), lo que significa que no están subordinados por la fuerza a ningún otro hombre. De esto algunos quieren deducir que AHORA (a diferencia de la Edad Media) cada uno recibe el fruto íntegro de su trabajo (como pedía Locke en el siglo XVIII) y que por lo tanto ya no vivimos en una sociedad inherentemente inequitativa y dividida en clases, AHORA cada uno aporta lo suyo a la producción y recibe a cambio una remuneración proporcional a lo entregado… y si no le parece suficiente es “LIBRE” de “no participar” en la producción…

Según esto, un empresario cuyas ganancias sean muy bajas puede elegir no invertir más en ese rubro, claro, y un trabajador cuyo sueldo sea demasiado bajo… puede elegir no trabajar más en esas condiciones… y esperar indefinidamente, ¿no? o si aún aceptando el sueldo más mísero no consigue trabajo, puede elegir… ¡FUNDAR SU PROPIA EMPRESA! (2) Claro, ¿no?… mmmm…

Creo que en este punto empezamos a sospechar que algo no funciona tan claramente como pretenden los neoclásicos, y quienes hayan leído los posts anteriores ya adivinarán qué es lo que ha quedado excluido de la ecuación: el hecho de que los medios de producción no están a disponibilidad de todos, como alguna vez lo estuvieron, sino que son monopolizados por una clase social, que ostenta su PROPIEDAD en exclusividad. En estas condiciones el resto de la población sólo ostenta, en cambio, la NO-PROPIEDAD de los medios indispensables para la vida, con lo que su libertad jurídica nada aporta al problema de su mera supervivencia física, que es negada por leyes no jurídicas, sino económicas.

Dada esta inequidad de base, los trabajadores no tienen más remedio que ofrecerse en masa a los capitalistas, e intentar venderles su capacidad de trabajar (su fuerza de trabajo) a cambio de algún pago. ¿Y cuál será ese pago? El capitalista que tiene multitud de potenciales trabajadores que le ofrecen sus servicios para ocupar algunos escasos puestos laborales, aprovecha esa competencia interna de los desesperados, y paga sólo una fracción de lo que el trabajo aporta a la producción. Paga el salario, que es meramente lo necesario (en un tiempo y lugar históricamente determinados) para que la fuerza de trabajo se reproduzca como tal y pueda seguir desempeñando sus tareas normalmente.

Entonces en el capitalismo la fuerza de trabajo se convierte en una mercancía que tiene un valor de cambio que es inferior en cuantía al valor de cambio que produce esa fuerza de trabajo en el proceso de producción. De esta diferencia surge la ganancia del capitalista, que cual vampiro extrae vida de los trabajadores para inmortalizar al capital en su acumulación infinita. (3)

De este modo el obrero trabaja un periodo de tiempo para cubrir el valor de su propia fuerza de trabajo, y además trabaja un periodo adicional para producir la ganancia del capital. Este tiempo añadido se llama trabajo excedente, y el valor que produce se llama plusvalor, que es equivalente al beneficio.

El capital, en suma (lejos de ser una cosa física o en cambio algo subjetivo) es en realidad una relación social que tiene sentido en una economía en que por un lado hay una apropiación de los medios de producción por una clase y una libertad jurídica para todos los hombres que disimula la inequidad de base; y donde por otro lado la producción social se realiza por unidades privadas, aisladas entre sí, y que por lo tanto necesitan de un MERCADO para encontrarse e intercambiar sus productos (mediados por un equivalente universal, que es el dinero).

En este mundo la libertad individual y la igualdad de oportunidades que habían prometido el liberalismo no resultan ser más que palabras huecas, palabras que no dan cuenta del hecho de que cuando una persona nace, todo lo que la rodea ya tiene dueño, y entonces su única opción es ser un esclavo del salario, alquilarse para sobrevivir, e irse apagando de a poco sin haber desarrollado ninguna de las innumerables potencialidades que alberga nuestra humanidad. La verdadera libertad no admite la explotación del hombre por el hombre.

———————

(1) Con la Revolución Gloriosa de Inglaterra y con la Revolución Francesa se dieron los pasos fundamentales para que la burguesía pudiese instituirse como la clase dominante no sólo en lo económico, como progresivamente iba sucediendo, sino también en lo político. Para lograr sus victorias contra la clase feudal, los burgueses enarbolaron los ideales de libertad e igualdad ante la ley, como opuestos a los privilegios políticos de los señores… adicionalmente decían que era justo que el fruto del trabajo perteneciera a quien lo realizaba (Locke), pues con esto buscaban también atacar a los privilegios de la nobleza… no sospechaban que semejante idea podría volvérseles luego en contra.

La burguesía arrastró tras de sí al peso numérico del pueblo tras estas banderas tan generosas, pero tras la victoria, los derechos conquistados se congelaron en sus aspectos más formales, y la persistencia de desigualdades económicas estructurales fue disimulada en la ideología dominante tras el velo de las libertades políticas. Para la burguesía, ya se había llegado al mejor de los mundos posibles.

(2) Aunque parezca mentira, los austríacos dicen esto.

(3) Es notable la hipocresía de los capitalistas que se ufanan de “dar trabajo” como si se tratara de un impulso de su buen corazón, como si no esperasen obtener una ganancia de cada empleado que toman…

————–

Recomiendo el siguiente trabajo de Rolando Astarita que explica sencillamente qué es el capitalismo (hay que conectarse en la cuenta de Google para verlo): https://docs.google.com/document/d/121WbU5J2lWjeI5PF6peiuP2w3KPc8zgzMUZZtLAHvcg/edit?hl=es

——————————-

Descarga del archivo en formato Word.

Anuncios

Acerca de Ezequiel

Marxista.
Esta entrada fue publicada en Economía, Organización histórica del trabajo y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Un nuevo orden de cosas (capitalismo)

  1. Monty dijo:

    Gran artículo, pero tengo un par de dudas, es posible que tenga en la cabeza demasiado cliché mediático.

    Ese beneficio que se lleva el capital, quitando que sea excesivo dentro del porcentaje rentas capital y del trabajo, que es un hecho, ¿no se debe “al riesgo” de poner su propio capital al iniciar la empresa? ¿No se debe a las labores de organización -que son muy importantes como muestran las estadísticas? ¿O se refiere al capital ya como fondos de inversión o sistema bancario?

    Es decir los llamados hoy día “emprendedores” -que son pequeños empresarios- no deben recibir recompensa, por lo que, digamos, que es “su trabajo”, poner capital y organizar, no arrimar el lomo?

    Y hablando de las segundas preguntas, ¿no se ha convertido la economía real “a gran escala” (y no hablo de los mercados financieros) en un gran casino de “yo apuesto capital por un proyecto y le ‘chupo’ la sangre hasta que pueda” sin tener en cuenta lo producido, quien lo trabaja y su utilidad y lógica en el tiempo?

    Como ve no hablo de la propiedad de los medios, algo que es insostenible a largo plazo, cualquiera que lo piense 10 segundos lo ve, si no de meras relaciones económicas y me gustaría saber su punto de vista sobre ello, básicamente, sobre el “pequeño” empresario y si lo comentado en este artículo se aplica por igual a cualquier relación capital-trabajo.
    Un saludo y felicidades por el blog.

  2. Ezequiel dijo:

    Hola, los próximos posts van a tratar sobre la contrastación de las teorías del valor y ampliaré allí estas respuestas.
    Primero, el riesgo no produce valor por sí mismo, así que tendríamos que pensar en una especie de compensación extraeconómica o moral… pero se trataría de una compensación que por algún motivo los capitalistas reclaman para ellos mismos pero niegan a quienes asumen otros riesgos en la producción, principalmente los trabajadores. Fijate que en la mayoría de las quiebras, las empresas se funden, pero los capitalistas huyen con el dinero mientras que los trabajadores quedan a la buena de dios, sin cobrar su salario, ni compensación, etc. Ni hablar del riesgo que conlleva ser un proletario en general. Desde este criterio, ¿en cuánto debería remunerarse el esfuerzo y la incertidumbre de un obrero que pasa del trabajo al desempleo y que intenta sobrevivir hasta que puede reinsertarse en el proceso productivo para volver a enriquecer al capitalista?
    Por otro lado, en nuestros tiempos la incertidumbre (es interesante estudiar la incertidumbre desde la perspectiva marxista, como consecuencia de la separación entre producción privada y consumo social) queda cada vez más reducida a un costo más, pues en muchos casos hay seguros que previenen contra muchos riesgos.
    Finalmente, el concepto de premio por riesgo se demuestra falso cuando vemos que los premiados en el mercado son los que aciertan cuando producen algo, porque simplemente pueden vender sus productos, no hay otra cosa aquí. Mientras que las empresas que no puedan vender sus productos no van a recibir un supuesto premio, sino que ganarán o perderán en la medida en que vendan sus mercancías. Creo que esta perspectiva es mucho más simple y más concreta que recurrir a un premio que nadie sabe qué juez entrega y con qué criterios.
    Y por supuesto, hay que hacer notar el problema de la propiedad, que se liga directamente con cualquier pretensión del capitalista. Cuando hablan del riesgo de invertir su propiedad en la producción… ¿qué legitimidad tiene que reclamen la propiedad exclusiva de algo (y de algo que no produjeron con su trabajo, pues trabajo pasado es su capital)? El capitalista y el economista naturalizan la inequidad en la propiedad de la tierra y de los medios de producción hasta el punto de ignorarla. En la teoría neoclásica nunca se habla de esto, sino que se dice que todos tienen capital, en alguna proporción, no importa si uno tiene miles de millones en dinero y en capital, y otro (la mayoría) tiene sólo lo que ellos llaman “capital humano”. No ven que aquí haya alguna diferencia cualitativa.
    Y esto conecta con el tema de la virtudes organizativas que se atribuye el capitalista. Pero primero que nada, el dueño cada vez se separa más de la organización y la delega en empleados gerenciales. Por lo tanto la ganancia de este dueño no proviene de allí. Segundo, el ejemplo de tantas cooperativas que funcionan exitosamente sin capitalistas ni gerentes, demuestra que la organización puede darse por los mismos trabajadores, y entonces volvemos a ver que no es la necesidad de “la mano inteligente” del capitalista la que justifica la ganancia, sino que esta surge de otro lado.

    Sobre sus últimas preguntas, creo que la irracionalidad que usted describe es un rasgo inherente al capitalismo desde sus inicios, por el motivo fundamental de que su dinámica está regida por el afán de ganancia de individuos que no ven el panorama general, y que no sólo actúan así por egoísmo y miopía, sino por el motivo económico de que si no buscan acumular cada vez más, pierden en la carrera competitiva ante otros capitalistas. En nuestro período de las últimas décadas esta tendencia alcanzó su manifestación más “pura” al desmantelarse buena parte de lso controles estatales sobre el capital. Entonces ahora lo vemos como lo describió Marx en un capítulo en que explicaba qué pasaría si se seguían los consejos del “laissez faire”.

    No sé si olvidé contestar a algo, aclaro por último que efectivamente, la relación capital-trabajo es esencialmente la misma en empresas grandes que en chicas, lo que puede cambiar es que en las chicas el empresario también trabaje (ej. un almacenero con empleados) y por lo tanto se justifique una parte de su ingreso, pero no todo su ingreso, que es superior al de sus empleados.

    Un saludo.

    • Monty dijo:

      Muchas gracias por responder, me parecen muy clarificadoras tus explicaciones, muchas veces más que la propia lectura de la obra de Marx y de otros economistas marxistas (como le dije, soy un mero aprendiz).

      Queda claro que, desde mi punto de vista, el capitalismo es feudalismo, básicamente. En tanto en cuanto, no sólo el poseedor de los medios es el capitalista si no que el que tiene la capacidad para invertir en nuevos o comprarlos, es él mismo, mientras que el trabajador queda relegado a una posición de dominado para siempre en este circulo.

      Es curioso como la gente se ha tragado el “sueño” porque uno de cada varios millones consiga “ascender” a esa posición de capitalista (algunos autónomos, pobres desgraciados, se pensarán que están ahí u otros pequeño-emprendedores a costa de la explotación de su vecino) olvidando a millones de sus compañeros.
      Es como el PP pretendiendo salir de la crisis con “emprendedores” como si fuera posible crear 5 millones de empleos así.

      Sobre lo comentado de “todos tenemos capital” siempre he tenido claro que es otra de las absolutas falacias y mentiras, sobretodo, del neoliberalismo. Es que además son ideas que nunca he comprendido (como la anterior) el calado que han conseguido en la gente. Basta con pensar dos segundos, no más. Claro que todos somos parte de su definición de su “mercado” pero es evidente que son totalmente autocráticos, opacos y explotadores por concepto. Yo y Botín en su “competencia perfecta” en un mercado…
      Nunca he entendido que la gente se trague eso de los mercados perfectos. Si leyendo su teoría de “cómo” tienen que ser esos mercados queda absolutamente claro que es imposible que se cumpla (y que están engañando a la población por interes). Y luego dicen que es el socialismo lo inviable…

      Hasta ahora yo tiraba más por lo “keynesiano”, por lo poco que había leído en detalle a Marx (¿no se olvida a propósito?), pero es que el keynesianismo, dentro de las ventajas teóricas para la gente sobre el neoliberalismo, tiene las mismas contradicciones y yo siempre me he preguntado sobretodo una ¿por qué tiene el estado que salvar la situación sólo en las crisis haciendo que todo funcione bien y el resto del tiempo dejar que el beneficio vaya a los bolsillos de unos pocos? Si todo funciona más “optimamente” con intervención estatal ¿por que hacerlo sólo cuando las cosas van mal? ¿No es ilógico y estúpido por parte de los pueblos dejar que eso ocurra? ¿No es el mayor ejemplo de robo o explotación?
      Pues se lo he preguntado a varios keynesianos y básicamente no tengo respuesta fuera de los patrones normales del liberalismo más rancio, contestan lo mismo que pudiera contestar un neoliberal: que si mercados, que si competencia, que si libre mercado es lo mejor para el “progreso”…
      Cuestiones, que, desde mi modesto punto de vista, son radicalmente falsas, viendo la realidad económica en los fracasos y soslayando los hechos conyunturales a sus supuestos éxitos (y fracasos de los demás).

      La verdad, ¡me siento un poco tonto hablando obviedades como estas a un experto como usted!
      De nuevo, gracias por responder, seguiré el blog muy de cerca, como siempre.

      • Ezequiel dijo:

        Muchas gracias, acá somos todos aprendices, los expertos están acaso en los links que dejo al costado de la página. Sólo me atrevo a escribir aquí porque he buscado mucho algún lugar en el que se realizara esta tarea y no lo he encontrado, y me parece necesario. Por ejemplo, sobre keynesianismo no tengo mucha idea, pero en el blog de Astarita hay algunos posts que discuten con economistas que creen que incentivando el consumo se logra garantizar la inversión, y cosas por el estilo.
        Sobre lo que tienen en común el capitalismo y el feudalismo, yo diría más bien que es el hecho de que se extrae excedente a través de plustrabajo, de una clase por otra clase. Pero hay una diferencia muy importante que es que en el feudalismo el campesino tiene la posesión de los medios de producción, y por lo tanto no está obligado por motivos económicos a vender su fuerza de trabajo, pues puede sobrevivir por su cuenta. De esto se deriva que la extracción feudal sea tributaria, se haga por la fuerza. En cambio la extracción capitalista toma una forma económica, se presenta como un intercambio de equivalentes. En el mercado se presenta el capitalista ante el trabajador y cada uno entrega “su mercancía”. Por esta forma del intercambio, no se ve inmediatamente que se trata de un intercambio de no-equivalentes, que hay una inequidad estructural entre una clase y otra que hace imposible un intercambio igualitario. Del mismo modo, el hecho de que el trabajo social que crea las mercancías aparezca como cosas en el mercado, hace que se invisibilice el carácter social de toda mercancía, el trabajo que la produjo y las relaciones sociales en que se produjo (esto es el famoso fetichismo de la mercancía).
        Por esto es que se requiere de un esfuerzo intelectual para descubrir qué hay detrás de las relaciones superficiales, del mismo modo que se requiere un esfuerzo intelectual para despojarse de la idea de que el Sol gira alrededor de la Tierra (esta separación entre nuestra percepción inmediata de la realidad y la realidad misma es lo que hace necesaria a la ciencia, cosa que los neoclásicos ni sospechan).
        Por supuesto, una vez que uno ha corrido el velo, parece mero sentido común, pero siempre hay que dar ese primer paso, y lamentablemente en este momento hace falta mucho esfuerzo educativo para ayudar a una gran cantidad de gente a que lo dé. Máxime cuando las condiciones materiales en que vive la población no favorecen una disposición a invertir el poco tiempo libre en lecturas críticas.

        Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s